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Los asesinos de Noir

Jake cede el relevo


- Lo habéis oído- entraba un policía diario en mano.
Por un momento Jake pensó en Ray.
- ¿el qué?- se inclinó Jake en la silla.
- Enciende la tele que han de estar en directo- se apuró en decirle a un compañero.
Encendieron la antigua tele de la comisaria, y todos guardaron silencio mientras esperaban a que dieran con el canal. Jake seguía escribiendo en los documentos que tenía en la mesa.
"... Como les ha confirmado mi compañera, se sabe que ayer a la noche, una banda de criminales asaltó las instalaciones de la importante compañía J&P, dedicada a la producción de fármacos. Las instalaciones atacadas no obstante fueron solo las que se usaban con fines de investigación médica. Muchos de los pacientes que residían en dichas instalaciones han sido hallados muertos, junto con los guardias, trabajadores y el personal que estaban durante el asalto. En cuanto a los asaltantes..."
Hubo un momento de pausa donde se vio como le pasaban un papel. Jake alzó la mirada para ver a todos parados frente al televisor.
"Tenemos una ultima hora, me acaban de avisar que uno de los médicos que se trabajaban en las instalaciones consiguió salir"- decía la mujer micro en mano mientras corría a través del bosque hasta llegar a la cinta policial donde un policía le prohibió grabar o acercarse más allí- "Acaban de encontrar el cuerpo de la mujer, con una herida de arma blanca en el cuello. Se desconoce el tipo de arma. Por ahora continúan las investigaciones."- cambiaron un momento al plató del informativo pero enseguida volvieron a la reportera- "Me acaban de notificar que falta uno de los niños que residía en el edificio. La policía lo está buscando ahora con perros, pero viendo el panorama no esperan encontrarlo con vida."- salta la voz de un hombre "¿No hay fotos para que los telespectadores puedan ayudar?" "No, por lo visto no tienen nada que nos puedan dar al menos de momento. En cuanto a los asaltantes, no hay una sola cámara que haya registrado a los criminales, pero se está asociando a un grupo de descontentos con  la compañía farmacéutica. Aunque por ahora todo son hipótesis. Estaré aquí, en tener alguna noticia la informaré de inmediato."
La señal volvió al plató del telediario haciendo que todos perdieran el interés. Entonces empezaron a hablar entre ellos.
- ¿Pero eso no está cerca de aquí?
- Bueno, cerca, cerca...
- Esta como a un día en coche a toda castaña- decía uno sentado tras su mesa.
- ¿No es raro que no tengan fotos del niño?
- Si estaba en esa clase de hospital, tal vez tenía la cara deformada o tenía una enfermedad terminal y no querían dejar recuerdos a los malos momentos del niño al final de sus días.
- Comisario, ¿A dónde va?
- A estirar las piernas, voy a tomar un rato libre para tomarme un café con un compañero- dijo Jake saliendo del lugar.
Jake cruzó la carretera y subió a su coche. Había quedado con un amigo suyo en una cafetería de carretera de lo más mundana. Al entrar por la puerta, una campanita avisaba a los propietarios de su presencia. Avanzó entre las mesas, por ahora vacías, hasta llegar a una que hacia esquina. Allí esperaba un hombre alto y robusto como un armario que tomaba un café y una napolitana mientras leía el diario.
- ¡Hey, Jake! Cuanto tiempo- dobló el periódico y lo dejó a un lado.
- ¿Cómo has estado, Boris?- dijo sentándose.
- Pues no me quejo, ahora estoy de vacaciones. El último viaje a Afganistán me ha dejado un poco tocado y ahora quiero descansar.- suspiró masajeándose el hombro.- Pero dejémonos de batallitas. ¿Cómo ha estado Silvia?
- Bien, ya está por hacerme abuelo.
- ¿En serio? ¡Pues muchas felicidades!- levantó la mano en ver pasar al camarero.
- Un café americano- dijo Jake- ¡Ah! Y si hay, un donuts.
El camarero se lo apuntó en la libreta y se marchó de nuevo. Boris removió el café mientras cortaba un trozo de napolitana.
- Últimamente, están pasando cosas muy raras- inició Jake la conversación.
- No creo que tanto como lo que he visto yo en el campo de batalla.
Jake sabía que era verdad. Cuando ambos hicieron el servicio militar, Boris quería viajar y ver mundo aun si lo que encontraría seria la parte de las entrañas más oscuras y podridas del mundo. En cambio, el comisario no pudo con la presión y prefirió decantarse por la policía y asentarse en la ciudad.
- En un lugar como este, no debe haber mucho jaleo ¿no?- dio un sorbo a la bebida- Algún caso interesante.
- La verdad es que no. Es como tú dices, no suele haber altercados a gran escala. Pero...- extrajo de su pantalón la pequeña libreta donde se había apuntado lo que había visto en el edificio abandonado.- Quiero que le eches un ojo a esto, digamos que es una misión personal, por lo que mantengámoslo en secreto por ahora.
- Veamos- dijo recogiéndolo.
Llegó el camarero y sirvió el pedido de Jake. Que él de inmediato pagó. Espolvoreó el azúcar dentro de aquella pequeña taza mientras removía. Boris no había dicho palabra y no quitaba los ojos del papel.
- ¿Y bien? Desde tu punto de vista, ¿Qué crees?- saboreó un trago de café.
- Quieres que te sea sincero- comentó tamborileando encima de las letras- Si tu hija va a tener un hijo y quieres protegerlos a ellos y a ti. Conviene que te olvides de esto, no sé dónde lo habrás encontrado, pero lo mejor que puedes hacer es no involucrarte más.
- Con que así son las cosas... Me lo imaginé. Sabía que esto iba a ser turbio.
- Pues debía ser algo importante para haberte metido hasta aquí- comentó señalando un párrafo que Jake no había sido capaz de descifrar.
- Un compañero desapareció cuando quiso investigar un grupo llamado "Noir". Fue tras su busca y ya no se ha vuelto a saber de él.
- Ya veo. Así que ahora están aquí.
- ¿Cómo que "ahora están aquí"?- se sorprendió Jake
- Lo que oyes. Ese grupo ya sonaba en las entrañas de la guerra desde hace un tiempo. Pero es información clasificada. Así que solo se los rumores que había en el campo, nada oficial. Pero hablaban de ellos como un batallón secreto, eran la élite de la élite. Algunos decían que no eran humanos. Era imposible saber quiénes eran sus integrantes o donde iban a atacar. Simplemente llegaban, hacían y se marchaban. Nos dejaban el camino despejado. Por lo visto, en algún momento, los altos cargos no pudieron hacerse cargo de ellos o bien por temor a que se levantaran contra ellos, o bien porque no podían dejar que se supiera de su existencia, así que simplemente los eliminaron.- acabó de trocear la napolitana.- o eso dicen. De eso hace como... ¿20-30 años?
- Creo que me desharé de esto- estiró la mano hacia el cuaderno, pero Boris no lo soltó.
- Yo tengo un conocido que sabe más cosas, y tal vez le interese esto. Protegeré tu anonimato, déjame que me encargue de eso.
- Con una condición- suspiró Jake- que me digas que pone aquí. – señaló la parte que no conseguía traducir.
- Como quieras. Aunque esa curiosidad no es buena. Eso que ves ahí, es una maldición. Es algo que, solo puede entenderlo quien realmente ha caído en un abismo de oscuridad.
"Voy hacer a cada ser humano, del color de la oscuridad. A todos. Al final del mar de invierno, donde todos se sienten solos. No existe camino de regreso. Es sólo la forma de la oscuridad. Donde no sufrirás. Sólo estar del lado de la oscuridad. Tú, tú, tú... Celebración de la fiesta de Vermilion. Miro afuera de la muerte, con el odio en mis manos. Preocúpese por la paz... en el interior de sus zapatos. Viene esta vez del color de la oscuridad. De esta oscuridad. De esta ciudad. De esta ciudad llamada Darkside."
- Pues no veo que signifique nada en particular.- acabó la bebida Jake.
- Mejor así. – se levantó Boris- Espero que nos encontremos otro día. Y que no me traigas cosas peligrosas como estas- sonrió llevándose el cuaderno.
Jake suspiró rascándose ligeramente la nuca. Estiró los brazos y acabó de comer el donuts. Lo que Boris no sabía es que lo que se llevó eran los apuntes a limpio que había hecho Jake. Aun conservaba las fotos y los apuntes en sucio. Pero sabía que no era seguro tenerlos. En llegar al coche quiso tirarlos, aunque no podía arriesgarse. Condujo hasta los bajos fondos del barrio, allí entro en el peor bar que vio y se sentó a esperar. No tardó en llegar Lui.
- Vamos, no he hecho nada para que estés aquí... Bueno, nada que se me pueda inculpar- dijo sin sentarse.- ¿Vienes a preguntar por Ray?
- Toma- le pasó una carpeta que contenía todo lo investigado- esto es todo lo que encontré investigando. Así que ahora dejaré el caso. No quiero involucrarme con nada de lo que hay ahí dentro. Haz lo que quieras con esto, pero no me metas a mí en ello.
- Pues vaya amigo.- suspiró Lui, a quien le empezaron a brillar los ojos por la información que tenía en manos- Has hecho bien. Yo me encargo de esto. Desde ahora no nos conocemos.
Jake se levantó y abandonó el lugar que apestaba a alcohol y porros. Jake prefirió no poner en peligro a su familia por algo como eso. Así pensaba que estaría a salvo de lo que fuera a ocurrir después. Lo que no sabía era que Boris en ese mismo momento se dirigía a ver a aquel conocido, que tanto parecía saber del tema.    

Los asesinos de Noir


Jake en busca de pistas


Ya habían pasado otros dos meses desde la desaparición del detective Ray. Jake había dado parte de su desaparición, pero ningún familiar o conocido apareció para saber más. El policía, junto con Lui, el informador, buscaron información sobre el pasado de Ray para poder contactar con algún familiar. Según le contó Lui, Ray tenía una familia y una hermana pequeña, pero que un día entraron en su casa a robar mientras él estaba en la universidad, cuando volvió encontró a su padre apuñalado en el despacho, a su madre en el salón muerta y su hermana pequeña había desaparecido. Después de aquel incidente, Ray, se había estado culpando por no haber estado en casa. Y dedicó su vida a buscar a su hermana, hasta tal punto que dejó los estudios de derecho para hacer de detective y poder centrarse en su búsqueda. Jake consiguió localizar las tumbas de los padres de Ray y decidió ir hasta allí. Habían vivido en una zona residencial a las afueras de la gran ciudad. Estaba algo lejos y primero tuvo que atravesar el pequeño pueblo de casas iguales, dúplex con jardín y garaje. Tras unos kilómetros más, encontró el cementerio. Una bonita llanura de césped verde, en algunos lugares más cuidados que en otros, se notaba sobre todo en las flores y el color de las lapidas, que las más recientes y limpias eran blancas y las de peor estado ni se leían los nombres por la suciedad y maleza.
Jake estuvo cerca de quince minutos dando vueltas para encontrarlos, hasta que al final el conserje/jardinero se le acercó.
- Buenas, señor, ¿le puedo ayudar?- habló mientras se sacaba la borra
- Sí, por casualidad no sabría dónde están las lapidas de...- rebuscó para enseñarle un papel- la señora Muriel y el señor Gerbil Collins.
- Sí, claro por aquí.- indicó el hombre- Eran una buena familia, la gente del barrio los conocían. La señora Muriel se encargaba de los más necesitados y el señor Gerbil era un médico muy reconocido, tenía laboratorio propio, ahora abandonado. Una pena que unos desequilibrados hubieran tomado sus vidas de esa forma.
- Ya, ¿y sus hijos?
- ¡Oh! El travieso Ray y la pequeña Susan, les gustaba pasear mucho con sus padres. En aquella época trabajaba de jardinero en el parque, allí siempre venían a verme y saludarme. Una pena que Ray acabara tirando su vida por la borda y que Susan apareciera poco después... Por cierto, ¿Qué le trae hasta estas personas?
- ¡Espere! ¿Susan apareció?
- Sí, la policía encontró no muy lejos, dos días después, el cuerpo de una niña. Ray decía que no era su hermana, pero no le culpamos, estaba ya muy mal. Tras las pruebas esas que hacen los policías, el ADN o eso, demostraron que si era Susan Collins. Al final, en la lápida de la madre pusieron también el nombre de la hermana. Creo que es por ello que Ray no volvió nunca a pisar este sitio. Estaba obsesionado de que ella seguía viva.- Comentó parándose por fin.
- Toda una tragedia, sí...- se agachó con un quejido, Jake.
Observó las lapidas, limpias y con flores frescas. Dos lapidas la del señor Gerbil Collins y al lado la señora Muriel Collins y la pequeña Susan Collins.
- Veo que aun vienen a cuidarlas. Se ve que son importantes- comentó Jake
- ¡Qué va! Fueron importantes de vida, pero ya sabes "a rey muerto, rey puesto", ahora todos hablan de ellos de vez en cuando como un recuerdo, no se molestan a venir hasta aquí para verles.
- Entonces...- alzó la vista.
- No, no, no es trabajo mío. De vez en cuando llega un hombre vestido de negro, dejas las flores y se marcha. Otras veces, llega junto a una chica. Él se queda junto a un coche negro de cristales tintados, mientras ella sube hasta aquí y limpia un poco, deja flores y pasa un rato. Luego se marchan. Ella sobretodo viene en días fechados, como la data de fallecimiento o en los cumpleaños.
- ¿Cómo eran esas personas?- se alzó Jake, pensando que tal vez, por muy remota que fuera la posibilidad, podría tratarse de Ray.
- El hombre era un adulto con gafas, pelo negro corto y peinado hacia atrás, constitución más bien delgada. Vamos, el típico hombre trabajador de ciudad. Pero ella en cambio, lucia ropa más vistosa cuando venía, para mí que parecía una famosa de esas de televisión, pero no sé. Debe de ser de altura media, de cara bonita y parece de constitución débil, pero eso ya es mi punto de vista. Su pelo debe ser un marrón blancoso y suele llevar gafas de sol.- comentó mientras miraba alrededor- y a todo esto... ¿Qué es usted para la familia?
- Se podría decir que soy un amigo de trabajo de Ray.
- Bueno, parece que me reclama. Si necesita algo, estaré en la garita- dijo mientras miraba el busca que había empezado a sonar.
- Vale, muchas gracias.
Jake se quedó un poco más junto a las tumbas, sacó su pitillera pero no llegó a encender el cigarro. En teoría, había dejado de fumar por el nieto que estaba de camino. Su hija siempre había estado protestando que fumaba mucho, así que se prometió a si mismo que lo dejaría cuando fuese a ser abuelo. Remoloneó un poco frente a la idea de una calada, pero al final se volvió al coche. Deambuló por las calles hasta dar con la dirección de la casa de los señores Collins. No se esperaba que en llegar allí, la casa estaría calcinada. Bajó del vehículo y caminó por el seco césped de la quemada casa.
- Disculpe, señor, ¡Señor!- le llamaba una mujer joven que se encontraba al otro lado de la valla, debía ser la vecina- Si busca mirar casas para comprar, es la calle siguiente.
- No, no. Se equivoca. Solo miraba, llama mucho la atención esa casa en ruinas. Sobre todo si toda la calle está llena de casas iguales.- respondió Jake acercándose a la valla de madera.
- Ya, le entiendo. Aunque parece ser que el dueño no la quiere arreglar, así que.- comentó la joven.
- ¿Sabes quién es el dueño?
- Si no voy mal, el hijo de la familia. No sé si sabrá, pero hubo un accidente muy feo en esa casa. Yo me mudé aquí un poco antes de los asesinatos, y pasé miedo por mi vida al igual que el día del incendio tuve miedo de que me quemaran la casa también. Según se rumoreaba, fue un accidente de gas.
- ¿De gas? ¿en esta clase de casas?
- Sí, es raro, en teoría son totalmente eléctricas, pero por alguna razón ellos tenían en el sótano algunos aparatos que iban a gas. Pero por suerte, el día del incendio no había nadie viviendo ya.
- ¿Cuánto hace del incendio?
- No estoy segura, hará 5 meses o así. – meditó la chica entonces miró hacia la calle asegurándose que no pasaba nadie y entonces se acercó un poco más a la valla y tapándose un poco la boca habló más bajito- Si le digo la verdad, esa familia era muy extraña, para mí que escondían algo. Eran unos vecinos perfectos, parecían sacados de una de esas familias de películas. Esa clase de personas solo ocultan cosas en el fondo. Pero aquí parece que todos los veían como gente de lo más normal y buena. Si lo piensas cuando se construyó esta urbanización ellos ya estaban aquí, poco a poco fueron llegando los demás, pero ellos consiguieron seguir siempre en boca de todos. Hasta el final, ahora ya se van olvidando de ellos, pero aun así todos los recuerdan como una familia agradable y perfecta.
- ¡Marí! ¿Qué estás haciendo? ¿no te he dicho que no hables con desconocidos? ¡Entra en casa!- le llamó con voz grabe un hombre desde la puerta de su casa.
- ¡Voy! Solo le estaba ayudando al señor con unas indicaciones...- le protestó- Señor, si sigue hasta las afueras encontrara un restaurante con un buen menú a bajo precio y a la derecha un camino de tierra. Si quiere pasar el rato y entretenerse, allí encontraras algo.
- ¡Marí!- gritaron.
- ¡Voy!- respondió.- Que se divierta- dio media vuelta y se volvió a casa.
Jake se alejó de la valla y se centró de nuevo en la casa ennegrecida. No quedaba nada más allá de un o dos pilares de hormigón. La casa estaba rodeada por un cordón policial que prohibía el paso por peligro. Jake pasó por debajo y comenzó a explorar lo que quedaba de aquel dúplex. No había sobrevivido nada al fuego. Aun así, rebuscando encontró algunos muebles algo chamuscados, pero reconocibles. Después de ver que no había nada que valiera la pena, se volvió a montar en el coche. Entonces, puso rumbo hacia el lugar que la chica había dicho, de igual forma tenía ganas de comer y no sabía dónde había un sitio cerca. Vente minutos después, estaba aparcando en el parking del establecimiento. Comió el menú del día, no estaba mal para ser un restaurante de carretera. Tras acabarse el café y ya de nuevo en la carretera, se metió por un camino de tierra rodeado de árboles, donde pronto encontró una valla metálica rota. Paró el coche y se bajó. No podría entrar en coche pero si a pie. Vio en el suelo un cartel que indicaba que era propiedad privada y solo podían pasar personas autorizadas, en sus buenos tiempos seguro estuvo colgada en la entrada.
- ¿Qué clase de basurero es este?- comentaba para sí Jake mientras pisaba algunas planchas de metal que se habían desprendido del edificio.
Caminó hacia el destartalado edificio viendo que en cualquier momento se podría venir abajo. No había puerta alguna, el tiempo o algunos gamberros ya se la habían llevado. En un lateral de lo que quedaba de muro se podían ver en relieve las palabras "L.E.Collins".
- Vaya, esto debe de ser el famoso laboratorio- silbó mientras buscaba su encendedor en el bolsillo.
El interior estaba oscuro, pero muchas de las planchas del techo se habían movido o caído, dejando que pequeños rayos de luz bajase para iluminar algunas zonas.
- Si la policía no encontró nada en su momento, ¿Qué habría de encontrar yo?- farfullaba Jake mientras posaba su mano sobre algo que parecía una mesa.
El laboratorio era una gran nave industrial, ahora desmoronada, llena de cristales por el suelo, no solo procedentes de las ventanas sino también de lo que en su momento fueron materiales de laboratorio. Las planchas del techo habían caído sobre las estanterías, volcándolas o sobre las luces. El lugar disponía de varias salas, entre ellas lo que sería el despacho del señor Collins, pero también muchas habitaciones de puertas robustas y fuertes, pues estaban intactas a comparación del edificio, algunas tenían dentro lo que en algún momento se llamó cama. Solo quedaba el esqueleto metálico y oxidado de lo que eran. En el despacho Jake encontró toda clase de papeles tirados así como de botellas y demás.
Jake estaba acabando de revisar la última sala cuando al girarse su mano pegó contra una estantería haciendo que se le cayera el mechero.
- Mierda, mierda, mierda- se maldecía mientras pisaba una llama que empezó a extenderse por los papeles que parecían haber estado mojados con algo inflamable por lo rápido que se extendió la chispa.
Un humo negro se extendió por la habitación, en apagarse por fin el fuego, escapando por unas rendijas de ventilación y los agujeros del techo. Jake tosió mientras agitaba la mano para acabar de disipar el humo y se agachó a recoger su mechero.
- Que desastre, menos mal que no llevaba zapatos nuevos- suspiró Jake observando su suela ennegrecida. Entonces alzó la cabeza hacia la pared- ¡Pero que...!
El humo se había impregnado en las paredes dejando entrever palabras grabadas en ella, muchas ilegibles por el poco humo que salió y otras por la falta de pared en esos trozos. Jake en salir de su asombró sacó el teléfono y fotografió apurado lo que había encontrado. Nadie haría fuego dentro de un laboratorio y menos si estaba la policía investigando un caso de robo y asesinato. Jake elaboró una improvisada antorcha con la que humear las paredes del laboratorio. En muchas paredes había grafitis hechos por chavales que debían usar el lugar para las fiestas. Aun así, donde más encontró fue en una habitación pequeña donde tuvo que usar una palanca para abrirla. En acabar de fotografiar, comprobó que las letras que había descubierto al principio ya habían desaparecido, por lo que volvió a su coche con todas las fotos que pudo hacer.
Ya sentando frente al volante fue examinando una a una la caligrafía de las habitaciones: En una habitación hubo dos personas diferentes, en otra solo había escrito uno, pero en otra ya había hasta cinco clases de letras. Había palabras en diferentes idiomas, cosa que dificulto el entender que ponía. Jake sacó un cuadernillo de la guantera y empezó a escribir en limpio todo aquello entendible.
"Ayuda" "Help me" "no olvides" "solo es un sueño, solo es un sueño..." "auxilio" "Yo soy yo" "Las personas de blanco son peligrosas" "Sé que no me queda mucho, dejo esto aquí para darte ánimos, aguanta, sea quien seas. Te compadezco" "Pronto seré libre" "La oscuridad es muy grande" "tengo miedo" "Nunca vi el mar, siempre deseé ver el mar, si el mar, un profundo azul en el cual desaparecer" "Esto es una agonía" "No quiero más dolor, ¿cuándo cesaran?" "No me puedo creer que por mucho que grites nadie te oiga, donde estoy" "Otra vez, solo se oyen gritos de agonía y dolor, cuando cesara, no puedo más me voy a volver loca" "Hoy se han llevado a otro" "¿Porque nadie viene a por mí?" "Mamá, papá os quiero mucho"
Y así Jake extrajo palabras, frase incompletas o sin sentido de las fotos hasta que llegó a dos de las más importantes y conservadas.
"No quiero olvidar, tengo miedo, no quiero que me olviden. Soy Nana y no sé cómo he llegado aquí. Cada día es insufrible. Duele, me duele hoy también. Soy Nana, me llamo Nana no me llame como un animal. Llego varios días sin dormir, han empezado de nuevo las pesadillas. Ellos solo mira. Muchos ojos. JAJAJA. Solo se tú, ¿pero quién eres tú? ¿Soy yo?. No sé cuánto llevo aquí, solo no quiero más dolor. Les sigo la corriente. Hoy, he matado a uno. Era él o era yo. Rojo, la sangre no se va de mis manos. Me doy asco. No recuerdo mi cara, empiezo a olvidar las cosas. Solo tengo que obedecer. Sí. No pensar en nada, dejar que los demás decidan. Soy... ¿Quién soy? Ya hace tiempo que lo he olvidado, mi nombre, o cualquier detalle, ya he olvidado... porque escribía y quien es esa Nana que escribe. Yo no estoy loca, son los demás los que están mal. No más descargas por favor. Hoy se acabará todo, por fin la oscuridad ha aparecido. Siiiii, la oscuridad lo envolverá todo y me llevará con él. No más dolor, no más tortura, no más blanco, por fin el negro lo cubrirá todo incluso estas manchas de sangre."
- Dios santo, pero que ha ocurrido ahí dentro- se horrorizaba Jake mientras acababa de escribir las últimas palabras. Pasó a la otra- Esta no pinta mejor.
"G.C ; M.C; N.F; O.A; Y.R; M.F; W.S; J.H; P.D; K.G; Los tipos de blanco; G.C ;G.C. Los odio. Hay que eliminarlos, no deberían existir, son escoria. Da igual, tras las experimentaciones perderé todo, desde la voluntad individual a estos sentimientos. Me limitaré a esperar. No hay más. Solo dolor en este pozo de oscuridad blanca. Incluso la noche es mejor. Los gritos de los demás te molestan al principio. Pero eso al menos demuestra que están vivos, por ahora. No los quiero conocer. Si me los encuentro, me veo obligado a matarlos. Cuántas vidas se habrán llevado mis manos. No debo de ser humano. Una bestia me pega más. Ya me da igual. Sé que de aquí no saldré si no me vuelvo el ser que ellos buscan. Lástima de ellos, tengo ganas de destrozar sus yugulares con mis manos. Solo un poco más, pronto eliminaré todo rastro de esta existencia. Haré desaparecer todo al igual que le hicieron a Él. Aun oigo su voz llamándome, me está esperando, le iré a buscar y pondré paz a su agonizante vida. Solo espera un poco más, pronto, pronto todo terminará." 
"Noir, tú que gobiernas desde las sombras. 
Capas negras, negras almas.
 Por favor, oye el llamado de aquellos llantos. 
Solo tras tus cálidas manos manchadas, 
La profundidad del infierno ardiente traiga, 
Descanso a todas las almas marcadas."
Jake no pudo descifrar más contenido por el idioma, algunas veces francés, que se mezclaba. Como comisario sabía que esto no le proporcionaba nada. Ni tampoco valía la pena desenterrar un hecho ya sepultado y cerrado por los años. Aun así, sabía que lo que había encontrado era muy peligroso y que si no vigilaba podría perder la vida en las entrañas de la oscuridad. La relación de Noir volvía a aparecer.