Mostrando entradas con la etiqueta asesinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asesinos. Mostrar todas las entradas

Los asesinos de Noir


Jake en busca de pistas


Ya habían pasado otros dos meses desde la desaparición del detective Ray. Jake había dado parte de su desaparición, pero ningún familiar o conocido apareció para saber más. El policía, junto con Lui, el informador, buscaron información sobre el pasado de Ray para poder contactar con algún familiar. Según le contó Lui, Ray tenía una familia y una hermana pequeña, pero que un día entraron en su casa a robar mientras él estaba en la universidad, cuando volvió encontró a su padre apuñalado en el despacho, a su madre en el salón muerta y su hermana pequeña había desaparecido. Después de aquel incidente, Ray, se había estado culpando por no haber estado en casa. Y dedicó su vida a buscar a su hermana, hasta tal punto que dejó los estudios de derecho para hacer de detective y poder centrarse en su búsqueda. Jake consiguió localizar las tumbas de los padres de Ray y decidió ir hasta allí. Habían vivido en una zona residencial a las afueras de la gran ciudad. Estaba algo lejos y primero tuvo que atravesar el pequeño pueblo de casas iguales, dúplex con jardín y garaje. Tras unos kilómetros más, encontró el cementerio. Una bonita llanura de césped verde, en algunos lugares más cuidados que en otros, se notaba sobre todo en las flores y el color de las lapidas, que las más recientes y limpias eran blancas y las de peor estado ni se leían los nombres por la suciedad y maleza.
Jake estuvo cerca de quince minutos dando vueltas para encontrarlos, hasta que al final el conserje/jardinero se le acercó.
- Buenas, señor, ¿le puedo ayudar?- habló mientras se sacaba la borra
- Sí, por casualidad no sabría dónde están las lapidas de...- rebuscó para enseñarle un papel- la señora Muriel y el señor Gerbil Collins.
- Sí, claro por aquí.- indicó el hombre- Eran una buena familia, la gente del barrio los conocían. La señora Muriel se encargaba de los más necesitados y el señor Gerbil era un médico muy reconocido, tenía laboratorio propio, ahora abandonado. Una pena que unos desequilibrados hubieran tomado sus vidas de esa forma.
- Ya, ¿y sus hijos?
- ¡Oh! El travieso Ray y la pequeña Susan, les gustaba pasear mucho con sus padres. En aquella época trabajaba de jardinero en el parque, allí siempre venían a verme y saludarme. Una pena que Ray acabara tirando su vida por la borda y que Susan apareciera poco después... Por cierto, ¿Qué le trae hasta estas personas?
- ¡Espere! ¿Susan apareció?
- Sí, la policía encontró no muy lejos, dos días después, el cuerpo de una niña. Ray decía que no era su hermana, pero no le culpamos, estaba ya muy mal. Tras las pruebas esas que hacen los policías, el ADN o eso, demostraron que si era Susan Collins. Al final, en la lápida de la madre pusieron también el nombre de la hermana. Creo que es por ello que Ray no volvió nunca a pisar este sitio. Estaba obsesionado de que ella seguía viva.- Comentó parándose por fin.
- Toda una tragedia, sí...- se agachó con un quejido, Jake.
Observó las lapidas, limpias y con flores frescas. Dos lapidas la del señor Gerbil Collins y al lado la señora Muriel Collins y la pequeña Susan Collins.
- Veo que aun vienen a cuidarlas. Se ve que son importantes- comentó Jake
- ¡Qué va! Fueron importantes de vida, pero ya sabes "a rey muerto, rey puesto", ahora todos hablan de ellos de vez en cuando como un recuerdo, no se molestan a venir hasta aquí para verles.
- Entonces...- alzó la vista.
- No, no, no es trabajo mío. De vez en cuando llega un hombre vestido de negro, dejas las flores y se marcha. Otras veces, llega junto a una chica. Él se queda junto a un coche negro de cristales tintados, mientras ella sube hasta aquí y limpia un poco, deja flores y pasa un rato. Luego se marchan. Ella sobretodo viene en días fechados, como la data de fallecimiento o en los cumpleaños.
- ¿Cómo eran esas personas?- se alzó Jake, pensando que tal vez, por muy remota que fuera la posibilidad, podría tratarse de Ray.
- El hombre era un adulto con gafas, pelo negro corto y peinado hacia atrás, constitución más bien delgada. Vamos, el típico hombre trabajador de ciudad. Pero ella en cambio, lucia ropa más vistosa cuando venía, para mí que parecía una famosa de esas de televisión, pero no sé. Debe de ser de altura media, de cara bonita y parece de constitución débil, pero eso ya es mi punto de vista. Su pelo debe ser un marrón blancoso y suele llevar gafas de sol.- comentó mientras miraba alrededor- y a todo esto... ¿Qué es usted para la familia?
- Se podría decir que soy un amigo de trabajo de Ray.
- Bueno, parece que me reclama. Si necesita algo, estaré en la garita- dijo mientras miraba el busca que había empezado a sonar.
- Vale, muchas gracias.
Jake se quedó un poco más junto a las tumbas, sacó su pitillera pero no llegó a encender el cigarro. En teoría, había dejado de fumar por el nieto que estaba de camino. Su hija siempre había estado protestando que fumaba mucho, así que se prometió a si mismo que lo dejaría cuando fuese a ser abuelo. Remoloneó un poco frente a la idea de una calada, pero al final se volvió al coche. Deambuló por las calles hasta dar con la dirección de la casa de los señores Collins. No se esperaba que en llegar allí, la casa estaría calcinada. Bajó del vehículo y caminó por el seco césped de la quemada casa.
- Disculpe, señor, ¡Señor!- le llamaba una mujer joven que se encontraba al otro lado de la valla, debía ser la vecina- Si busca mirar casas para comprar, es la calle siguiente.
- No, no. Se equivoca. Solo miraba, llama mucho la atención esa casa en ruinas. Sobre todo si toda la calle está llena de casas iguales.- respondió Jake acercándose a la valla de madera.
- Ya, le entiendo. Aunque parece ser que el dueño no la quiere arreglar, así que.- comentó la joven.
- ¿Sabes quién es el dueño?
- Si no voy mal, el hijo de la familia. No sé si sabrá, pero hubo un accidente muy feo en esa casa. Yo me mudé aquí un poco antes de los asesinatos, y pasé miedo por mi vida al igual que el día del incendio tuve miedo de que me quemaran la casa también. Según se rumoreaba, fue un accidente de gas.
- ¿De gas? ¿en esta clase de casas?
- Sí, es raro, en teoría son totalmente eléctricas, pero por alguna razón ellos tenían en el sótano algunos aparatos que iban a gas. Pero por suerte, el día del incendio no había nadie viviendo ya.
- ¿Cuánto hace del incendio?
- No estoy segura, hará 5 meses o así. – meditó la chica entonces miró hacia la calle asegurándose que no pasaba nadie y entonces se acercó un poco más a la valla y tapándose un poco la boca habló más bajito- Si le digo la verdad, esa familia era muy extraña, para mí que escondían algo. Eran unos vecinos perfectos, parecían sacados de una de esas familias de películas. Esa clase de personas solo ocultan cosas en el fondo. Pero aquí parece que todos los veían como gente de lo más normal y buena. Si lo piensas cuando se construyó esta urbanización ellos ya estaban aquí, poco a poco fueron llegando los demás, pero ellos consiguieron seguir siempre en boca de todos. Hasta el final, ahora ya se van olvidando de ellos, pero aun así todos los recuerdan como una familia agradable y perfecta.
- ¡Marí! ¿Qué estás haciendo? ¿no te he dicho que no hables con desconocidos? ¡Entra en casa!- le llamó con voz grabe un hombre desde la puerta de su casa.
- ¡Voy! Solo le estaba ayudando al señor con unas indicaciones...- le protestó- Señor, si sigue hasta las afueras encontrara un restaurante con un buen menú a bajo precio y a la derecha un camino de tierra. Si quiere pasar el rato y entretenerse, allí encontraras algo.
- ¡Marí!- gritaron.
- ¡Voy!- respondió.- Que se divierta- dio media vuelta y se volvió a casa.
Jake se alejó de la valla y se centró de nuevo en la casa ennegrecida. No quedaba nada más allá de un o dos pilares de hormigón. La casa estaba rodeada por un cordón policial que prohibía el paso por peligro. Jake pasó por debajo y comenzó a explorar lo que quedaba de aquel dúplex. No había sobrevivido nada al fuego. Aun así, rebuscando encontró algunos muebles algo chamuscados, pero reconocibles. Después de ver que no había nada que valiera la pena, se volvió a montar en el coche. Entonces, puso rumbo hacia el lugar que la chica había dicho, de igual forma tenía ganas de comer y no sabía dónde había un sitio cerca. Vente minutos después, estaba aparcando en el parking del establecimiento. Comió el menú del día, no estaba mal para ser un restaurante de carretera. Tras acabarse el café y ya de nuevo en la carretera, se metió por un camino de tierra rodeado de árboles, donde pronto encontró una valla metálica rota. Paró el coche y se bajó. No podría entrar en coche pero si a pie. Vio en el suelo un cartel que indicaba que era propiedad privada y solo podían pasar personas autorizadas, en sus buenos tiempos seguro estuvo colgada en la entrada.
- ¿Qué clase de basurero es este?- comentaba para sí Jake mientras pisaba algunas planchas de metal que se habían desprendido del edificio.
Caminó hacia el destartalado edificio viendo que en cualquier momento se podría venir abajo. No había puerta alguna, el tiempo o algunos gamberros ya se la habían llevado. En un lateral de lo que quedaba de muro se podían ver en relieve las palabras "L.E.Collins".
- Vaya, esto debe de ser el famoso laboratorio- silbó mientras buscaba su encendedor en el bolsillo.
El interior estaba oscuro, pero muchas de las planchas del techo se habían movido o caído, dejando que pequeños rayos de luz bajase para iluminar algunas zonas.
- Si la policía no encontró nada en su momento, ¿Qué habría de encontrar yo?- farfullaba Jake mientras posaba su mano sobre algo que parecía una mesa.
El laboratorio era una gran nave industrial, ahora desmoronada, llena de cristales por el suelo, no solo procedentes de las ventanas sino también de lo que en su momento fueron materiales de laboratorio. Las planchas del techo habían caído sobre las estanterías, volcándolas o sobre las luces. El lugar disponía de varias salas, entre ellas lo que sería el despacho del señor Collins, pero también muchas habitaciones de puertas robustas y fuertes, pues estaban intactas a comparación del edificio, algunas tenían dentro lo que en algún momento se llamó cama. Solo quedaba el esqueleto metálico y oxidado de lo que eran. En el despacho Jake encontró toda clase de papeles tirados así como de botellas y demás.
Jake estaba acabando de revisar la última sala cuando al girarse su mano pegó contra una estantería haciendo que se le cayera el mechero.
- Mierda, mierda, mierda- se maldecía mientras pisaba una llama que empezó a extenderse por los papeles que parecían haber estado mojados con algo inflamable por lo rápido que se extendió la chispa.
Un humo negro se extendió por la habitación, en apagarse por fin el fuego, escapando por unas rendijas de ventilación y los agujeros del techo. Jake tosió mientras agitaba la mano para acabar de disipar el humo y se agachó a recoger su mechero.
- Que desastre, menos mal que no llevaba zapatos nuevos- suspiró Jake observando su suela ennegrecida. Entonces alzó la cabeza hacia la pared- ¡Pero que...!
El humo se había impregnado en las paredes dejando entrever palabras grabadas en ella, muchas ilegibles por el poco humo que salió y otras por la falta de pared en esos trozos. Jake en salir de su asombró sacó el teléfono y fotografió apurado lo que había encontrado. Nadie haría fuego dentro de un laboratorio y menos si estaba la policía investigando un caso de robo y asesinato. Jake elaboró una improvisada antorcha con la que humear las paredes del laboratorio. En muchas paredes había grafitis hechos por chavales que debían usar el lugar para las fiestas. Aun así, donde más encontró fue en una habitación pequeña donde tuvo que usar una palanca para abrirla. En acabar de fotografiar, comprobó que las letras que había descubierto al principio ya habían desaparecido, por lo que volvió a su coche con todas las fotos que pudo hacer.
Ya sentando frente al volante fue examinando una a una la caligrafía de las habitaciones: En una habitación hubo dos personas diferentes, en otra solo había escrito uno, pero en otra ya había hasta cinco clases de letras. Había palabras en diferentes idiomas, cosa que dificulto el entender que ponía. Jake sacó un cuadernillo de la guantera y empezó a escribir en limpio todo aquello entendible.
"Ayuda" "Help me" "no olvides" "solo es un sueño, solo es un sueño..." "auxilio" "Yo soy yo" "Las personas de blanco son peligrosas" "Sé que no me queda mucho, dejo esto aquí para darte ánimos, aguanta, sea quien seas. Te compadezco" "Pronto seré libre" "La oscuridad es muy grande" "tengo miedo" "Nunca vi el mar, siempre deseé ver el mar, si el mar, un profundo azul en el cual desaparecer" "Esto es una agonía" "No quiero más dolor, ¿cuándo cesaran?" "No me puedo creer que por mucho que grites nadie te oiga, donde estoy" "Otra vez, solo se oyen gritos de agonía y dolor, cuando cesara, no puedo más me voy a volver loca" "Hoy se han llevado a otro" "¿Porque nadie viene a por mí?" "Mamá, papá os quiero mucho"
Y así Jake extrajo palabras, frase incompletas o sin sentido de las fotos hasta que llegó a dos de las más importantes y conservadas.
"No quiero olvidar, tengo miedo, no quiero que me olviden. Soy Nana y no sé cómo he llegado aquí. Cada día es insufrible. Duele, me duele hoy también. Soy Nana, me llamo Nana no me llame como un animal. Llego varios días sin dormir, han empezado de nuevo las pesadillas. Ellos solo mira. Muchos ojos. JAJAJA. Solo se tú, ¿pero quién eres tú? ¿Soy yo?. No sé cuánto llevo aquí, solo no quiero más dolor. Les sigo la corriente. Hoy, he matado a uno. Era él o era yo. Rojo, la sangre no se va de mis manos. Me doy asco. No recuerdo mi cara, empiezo a olvidar las cosas. Solo tengo que obedecer. Sí. No pensar en nada, dejar que los demás decidan. Soy... ¿Quién soy? Ya hace tiempo que lo he olvidado, mi nombre, o cualquier detalle, ya he olvidado... porque escribía y quien es esa Nana que escribe. Yo no estoy loca, son los demás los que están mal. No más descargas por favor. Hoy se acabará todo, por fin la oscuridad ha aparecido. Siiiii, la oscuridad lo envolverá todo y me llevará con él. No más dolor, no más tortura, no más blanco, por fin el negro lo cubrirá todo incluso estas manchas de sangre."
- Dios santo, pero que ha ocurrido ahí dentro- se horrorizaba Jake mientras acababa de escribir las últimas palabras. Pasó a la otra- Esta no pinta mejor.
"G.C ; M.C; N.F; O.A; Y.R; M.F; W.S; J.H; P.D; K.G; Los tipos de blanco; G.C ;G.C. Los odio. Hay que eliminarlos, no deberían existir, son escoria. Da igual, tras las experimentaciones perderé todo, desde la voluntad individual a estos sentimientos. Me limitaré a esperar. No hay más. Solo dolor en este pozo de oscuridad blanca. Incluso la noche es mejor. Los gritos de los demás te molestan al principio. Pero eso al menos demuestra que están vivos, por ahora. No los quiero conocer. Si me los encuentro, me veo obligado a matarlos. Cuántas vidas se habrán llevado mis manos. No debo de ser humano. Una bestia me pega más. Ya me da igual. Sé que de aquí no saldré si no me vuelvo el ser que ellos buscan. Lástima de ellos, tengo ganas de destrozar sus yugulares con mis manos. Solo un poco más, pronto eliminaré todo rastro de esta existencia. Haré desaparecer todo al igual que le hicieron a Él. Aun oigo su voz llamándome, me está esperando, le iré a buscar y pondré paz a su agonizante vida. Solo espera un poco más, pronto, pronto todo terminará." 
"Noir, tú que gobiernas desde las sombras. 
Capas negras, negras almas.
 Por favor, oye el llamado de aquellos llantos. 
Solo tras tus cálidas manos manchadas, 
La profundidad del infierno ardiente traiga, 
Descanso a todas las almas marcadas."
Jake no pudo descifrar más contenido por el idioma, algunas veces francés, que se mezclaba. Como comisario sabía que esto no le proporcionaba nada. Ni tampoco valía la pena desenterrar un hecho ya sepultado y cerrado por los años. Aun así, sabía que lo que había encontrado era muy peligroso y que si no vigilaba podría perder la vida en las entrañas de la oscuridad. La relación de Noir volvía a aparecer.

Los asesinos de Noir

Ray, el detective y El Pléyades
Conocí a Lui en una de esas misiones que te envían a los barrios bajos de la ciudad, donde encuentras la escoria de la humanidad. Y aun así, es un buen tipo, uno del cual fiarte. Su trabajo puede ser no uno de los más legales, pero tenía una moral justa fuera de serie. Su intuición era certera y tenía mucha suerte, por ello llegó a sobrevivir en los bajos fondos.

Siempre que necesitaba información acudía a él, nunca me fallaba. Pero aquella vez, me hizo cuestionar un poco si su información era de fiar.

No sabía si de esta búsqueda volvería a casa, por lo que empaqueté las pocas pertenencias que tenía. No ocupó mucho más de tres cajas. La habitación no pareció cambiar mucho aun después de haber vaciado todo. Aparte un maletín, donde llevaría lo imprescindible. Finalmente dejé las llaves de la casa en el buzón, por si me llegara a pasar algo, Lui o Jake o quien lo abriera, podría acceder al piso y decidir qué hacer con todo aquello. Dejé una nota de lo que me gustaría que hicieran si desaparezco, pero no me importa si no le hace caso.

Era de noche y decidí llegar a la mitad del tramo en taxi. No me podía creer que el contacto de Lui se encontrara en La Zona Roja, que recibe ese nombre en mención al barrio rojo conocido como Kabukicho en Tokio. Era una enorme red de prostíbulos, clubs y bares de toda clase. La ley no podía entrar en aquel lugar, los que controlan el cotarro son influyentes dentro de los cargos políticos y judiciales e incluso los sobornos a policías son el pan de cada día. Es como una microciudad sin ley. Las malas lenguas dicen que se puede comprar de todo, desde droga y órganos hasta esclavos, pero creo que es exageración.

Comencé a caminar por la calle con la dirección en mente. No pude evitar ojear los alrededores, una costumbre ya muy arraigada entro de mí por mi profesión de detective. Eso me llevó a ver a niños menores, detrás de escaparates de tiendas esperando clientes, ya fuesen mujeres u hombres. La idea de que esos niños tuvieran que experimentar la prostitución a esa edad hizo que las tripas se me revolvieran. Avancé lo rápido que puede por aquellas calles llenas de gente, intentando evitar mirar más de la cuenta, en vano, pues mis ojos se fijan en cada minúsculo detalle. Tanto era así, que desde allí puede ver como se compraban droga, en una esquina oscura, dos hombres vestidos en chándal. Aquello eran las entrañas de la humanidad, lo más feo y negro, y que todos preferimos mirar a otro lado como si no existiera. Pero ahí está, esta es la realidad.

Avanzó por la calle, en el burdel de Hot Kiss giro a la izquierda, desciendo las escaleras y al encontrarme un bar de ambiente hacia mano derecha. Pasando dos calles, en una esquina donde hay un bar con un rotulo que pone Cotic's e filios, ir por esa calle. Llego a una gran plaza donde en ese momento estaban con un espectáculo de stripers. Intento recordar que más seguía de las indicaciones de Lui. Las luces eran tan fuertes que legaban a cegar, a veces me costó reconocer los rótulos y las letras de los locales. No sé cómo esa gente no se mareaba con tanta luz en todos lados, parecía pleno día con tanta claridad. Como una iluminación recordé de nuevo el camino, en la tercera salida seguir por esa calle hasta dar con el local.

Por un momento casi me lo paso, las luces me cegaron leerlo, pero llegué. Ante mi estaba el Pléyades, seguía sin creerme que un contacto trabajara en un prostíbulo, pero claro, se conoce de todo en esta vida. El Pléyades era famoso y conocido, y también caro, por suerte había sacado dinero antes de venir aquí, pues los cajeros colocados en la Zona Roja te hacen pagar una comisión para sacar pasta. Los bancos son unos espabilados.

A empujones, para atravesar el mar de gente que avanzaba por la calle de un lado para otro, llegue hasta la puerta. Di un suspiro y entre. Era un recibidor amplio, con sillas y mesas en los lados y en frente una barra donde la Madam estaba atendiendo a varias personas, detrás suya había unas largas escaleras que subían al siguiente piso. Pude detectar varias cámaras de seguridad según me acercaba hacia la barra. La Madam era una señora, yo apostaría por pasado los sesenta años, con un pelo alborotado como un estropajo de color negro con varias mechas de colores, llevaba una bufanda de plumas lilas y un vestido ajustado negro con estampado de flores rosas. No había visto nada más hortera y desaliñado desde que vi un loro al que le había caído pintura encima. Cuando se me acercó estuve a punto de girar la cara, me tuve que contener.

- Hola guapo, ¿en qué le podemos servir?

- Ehm... Si, vera... Busco a Karenet

- Oh! Ya veo, voy a mirar cómo está la agenda- dijo dejándome dos panfletos en frente.- ahí están las tarifas, junto a lo que deseas que haga y si la contratas por horas o por acciones.

- Vaaaleee...- dije agarrando los panfletos mientras la señora se alejaban. Me empezaba a asustar de donde me había metido y más en ver las tarifas. "Esta mujer llega a cobrar más en una noche que yo en un mes de trabajo..." pensé, pero no me refería a que su trabajo fuera más fácil.

Me centré en los papeles, tenía que encontrar un precio que pudiera asumir, pero que me diera el tiempo suficiente para hablar con ella, por si me daba largas. Dos horas parecía un precio asequible o al menos esperaba que valiera la pena.

La Madam llegó poco después y le comenté mi opción. Parece que tuve suerte y estaba disponible en breve.

- Puede esperar en alguna de las mesas. Si desea tomar algo, a la primera consumición invita la casa. –señalo un cartel de la pared donde estaba la carta de bebidas y algunos aperitivos. – Ah! Por favor deme un seudónimo, nombre o algo por lo que llamarle.

- RGP –se me ocurrió espontáneamente.

- Vale- dijo con voz agudísima- Le avisaré cuando pueda subir y entonces le cobrare.

Me aleje de la barra y me senté en una de las mesas vacías. Descanse la mente y observe a mí alrededor. Había bastante gente esperando sentados o de pie. Me llamó la atención un tipo alto y ancho como un armario, vestido de traje negro y corbata. Mi intuición me decía que era un guardaespaldas y que no estaba allí por su día festivo. Los clientes de este local no tenían mala apariencia, bueno, retiro lo dicho al ver a un mafioso entrar, pero por lo demás son gente de dinero que se puede permitir el lujo, porque cuando sales a la calle y te acercas a los burdeles baratos ves toda clase de escoria dentro.

Varios hombres bajaron por las escaleras y la Madam nombro varios nombres, extraños, claramente seudónimos o apodos, y esos nombrados subieron. Por el comentario de la señora, entre ellos había un cliente habitual. Un hombre corpulento empezó a descender las escaleras, iba con un traje blanco impecable a juego con la corbata y una camisa negra. Enseguida cache de quien se trataba, era el presidente del país. "De todos los sitios, te lo encuentras aquí, vamos bien... Sabiendo que está casado, tiene tres hijos y un perro, y se dedica a hacer campaña de lo bien unida esta su familia". Aquel hombre sacó un puro que la misma Madam con toda la delicadeza le encendió e incluso lo acompaño a la puerta junto a su guardaespaldas. Cuando ya estuvieron ambos hombres fuera, la mujer me señalo y me indico ir hacia la barra llamándome por RGP. Pague y pude subir.

Tras subir las escaleras, me encontré un patio interior, muy bonito, con árboles y flores. Toque la barandilla para asomarme mejor, desde allí podría ver que el edificio tenía tres plantas y todas llenas de habitaciones, que prefería no saber que había detrás de cada puerta. Una niña de aproximadamente catorce años y disfrazada de gata, con orejas, cola y una ropa muy escasa, me tiro de la manga de la chaqueta.

Tras un extraño maullido me dijo: - Por aquí señor...

El cascabel que llevaba la niña en el cuello resonaba por todo el pasillo abierto. Me llevó hasta la sexta puerta, en la puerta había unos relieves y dibujos que no alcance a distinguir porque inmediatamente abrieron. Entré algo nervioso y la chica cerró la puerta para dejarme dentro.

La habitación tenía un color rojo, lila, morado... había muy poca luz, la mayoría proveniente del exterior que de las propias bombillas de la sala. Unas cortinas muy finas de ganchillo adornaban la ventana, una mesita de madera marrón en una esquina y al otro lado de la habitación una cajonera. En el centro, un poco más cerca de la ventana, una cama grande con una fina sábana blanca con las puntas de bordados. Al lado había una silla, donde enseguida se levantó una mujer de sinuosa figura. Unos rubios cabellos ondulados descendían más allá de sus hombros. Su blusa roja transparente, vestida únicamente con la ropa interior del mismo color y un liguero que aguantaba sus medias. Por un momento me deje llevar por el ruido se sus zapatos de tacón negro acercándose. Su piel es blanca y lisa, sin impurezas cual porcelana, destacaban sus labios rojos y notaba un dulce olor emanado de ella. Si la sensualidad se tuviera que materializar, se parecería a ella.

Por un poco pierdo la compostura, pero enseguida aclaro mi garganta.

- Ejem... No vengo por estos servicios realmente...

Karenet no pareció sorprenderse, se limitó a seguir bajando sus manos desde mis hombros y desabrochando mi chaqueta.

- Va enserio- dije agarrándole lo más suave y firme que pude de las muñecas- Estoy buscando información y me han dicho que solo tú puedes proporcionármela.

Sus rojizos labios se curvaron medio esbozando una sonrisa, la solté y ella reculó. Sus brillantes y vivos ojos gris plateado se posaron en los míos.

- Vaya, pues tal vez sea una pérdida de dinero, yo soy una de las más caras del Pléyades... Pero no te quedes ahí de pie- me cedió la silla donde ella estaba antes sentada y ella optó por sentarse en la cama.- Veamos buen hombre, ¿Qué es esa gran información que necesitas como para venir y pagar a una meretriz para simplemente hablar? – pasaba sus delicados dedos por su cabellera dorada.

Coloqué en el respaldo de la silla mi chaqueta y encima de mis rodillas, el maletín.

- Tengo muchos cabos sueltos en mi investigación y me gustaría tu ayuda.- mis dedos palpaban nerviosos el cuero del maletín- Vale, hay una famosa multinacional, empresa o lo que esconda, llamada Arribista o Abyss.- No pareció inmutarse mucho, solo paso su frágil dedo sobre su perfilada ceja- Sé que está relacionada con una gran multitud de personas influyentes, pero también, paralelo a ello, hay gran número de asesinatos suicidios y cosas con muchas incógnitas que me escaman...

- ¿Y qué quieres que haga yo al respecto?- cruzó las suaves piernas y se inclinó hacia mí.- Lo mucho que puedo hacer, es decirte que no se sobre esas cosas...

- Me interesa saber si realmente hay asesinos contratados por el desconocido jefe de Abyss o si hay realmente alguna razón para tanta casualidad... Y no me digas que no sabes de lo que hablo.- dije abriendo el maletín pero sin sacar nada.

- Bien, está bien... Tienes pruebas o cosas que reafirmen esos argumentos... ¿O solo estas barrenando como un loco esperando atinar en algo gordo y hacerte famoso?- Su voz era muy tranquila e inmutable.

- No busco, ni fama ni la fortuna, y tal como van las cosas ya me da igual que no se sepa la verdad...- ojee el maletín y saque una carpeta donde rezumaban muchas hojas, por lo que intente no agitarla mucho.- Estas son mis pruebas e investigaciones.

- Válgame Dios –dijo llevando una mano a la boca- ¡Un momento!- dirigiéndose a otra persona.

Y un momento antes de girarme para ver con quien hablaba, recibí un fuerte golpe en la nuca. Después de eso silencio y oscuridad.






Los asesinos de Noir

Comisaria

Comisaria de Fectur Stain.

-Jake, ¿has leído el diario?- entraba un hombre con gabardina marrón oscuro y zarandeando en diario en la mano.

Jake, comisario, sentado en su silla y mirando unos informes no se molestó en alzar ni la cabeza.

-¿Que traes ahora? Viendo como vienes seguro es una de tus paranoias sobre organizaciones secretas y asesinos.

-Lo es, mira, lo has leído.

Jake suspira y posa su café. Con el diario en mano procede a lee en voz alta:

“23 de abril del xxx5

Encontrado el cuerpo del reportero Edil Milán de 32 años de edad y trabajador de este diario, asesinado en su habitación de hotel, cuando se encontraba en medio de una investigación periodística. Fuentes policiales afirman que podría haber sido fruto de un forcejeo con un ladrón callejero armado con un arma blanca. No se han encontrados rastros del asesino ni testigos que puedan identificarlo. El cuerpo fue encontrado por la señora de la limpieza quién también llamó a la policía[…]”

-¿Y qué con esto? Aquí no hay nada…- Jake arrojó el diario y dio un sorbo de café.

-Un asalto así, que mate y no deje huellas no puede ser un ladrón callejero.- dijo emocionado el hombre apoyando sus manos sobre la mesa del comisario.

-Hoy en día, los criminales son bastante sutiles.

-Bueno, si tú lo dices… ¡Lo bueno es lo que estuvo investigando!

-No me digas que has usado tú influencia para investigar al reportero…- dijo pasando la mano por la cara- Te volverás a meter en problemas, ¿Cuántas veces te tendré que salvar el culo, por tus paranoias?

-Pero esta vez es algo bueno, una pista segura. El tal Edil estaba investigando esa nueva y poderosa empresa que apareció de la nada y ahora es la más influyente… ¡Si hombre! esa que no se conoce quien la dirige…

-¿Te refieres a Arribista, conocida como Abyss?

-¡¡Sí, esa misma!! Tiene grandes contactos con gente muy influyente. Pero al mismo tiempo que es famosa, nadie sabe nada de ella. ¿Curioso? Lo bueno es que seguro el periodista se enteró de algo que no debía y lo liquidaron. Seguro tienen un grupo de asesinos o incluso trafican con armas…

-¡¡YA BASTA, Ray!!- dijo levantándose.- Vete, y no la líes más. Ya he tenido suficiente de este tema, lo único que consigues con esas historias tuyas es que yo tenga que sacarte de los apuros donde te metes. Ves a refrescar tu cabeza y ponte a trabajar. Déjate de tonterías.

Jake se cerró en su despacho y Ray salió de la comisaria.

Los asesinos de Noir

Pausa

-Ess raro ver a un cuervo desspierto por la mañana- siseaba arrastrando las eses.

Crow sin levantar siquiera la vista de lo que estaba haciendo, le ignoro. Pero pronto noto como por su pierna trepaba una fuerte y musculosa anaconda que empezaba a abrazarse con fuerza. Crow agarro al animal del cuello de tal forma que incluso pareció ahogase el dueño. Con las garras de cuervo agarrando a la serpiente, parecía apunto de degollarla, pero no le vio ningún interés y la dejo caer. El reptil hizo un gran estrepito al chocar contra el suelo. Asustada repto hasta las piernas de su amo, subiendo y enrollándose alrededor del cuello y hombros. Desde esa altura, bufó enseñando sus colmillos y lengua bífida. Un cuervo descendió en picado, en el intento de arrancarle los ojos a aquella serpiente, lo esquivo de milagro. El ave se posó en el hombro de Crow y estés se marcharon.

Los asesinos de Noir

Tercer caso: Poder

<< Un día, el líder de “Noir”, hizo traer a un hombre a su guarida. Ese hombre era un famoso presidente, adorado por todos menos por sus rivales. Allí el hombre quedo traumatizado para siempre, y aunque fue el único en salir vivo del lugar, nadie creía su historia, pues le daban de loco y lo enviaron a un manicomio.

Aunque esto se remonta, cuando uno de los rivales de dicho hombre estaba a punto de perder las elecciones. Consiguió la forma de contactar con “Noir: Master” y a cambio de una desorbitante suma de dinero e incluso de poder, le pido que raptara a su rival y que lo incapacitara del poder de ejercer de presidente, pero que no lo matara. Aunque “Noir” es un grupo de asesinos, aceptaron la oferta. Siendo asesinos tan sigilosos, no les costó entrar dentro de la mansión sin hacer saltar ninguna alarma. El hombre abrió los ojos y lo único que le dio tiempo a ver fueron unas largas sombras sobre él. Lo raptaron de la cama, le taparon los ojos y se lo llevaron. Ya en la guarida, lo soltaron, cayó de rodillas en el suelo. Tembloroso noto como le desataban las manos, él mismo se acercó a desatarse la cinta de los ojos. Cruzaba los dedos para que todo eso fuera una broma, pero no podía ir más errado. Nada más acostumbrarse a la poca luz que había en la sala, que justo pegaba encima de sus ojos, desvió la mirada hacia el frente donde vio una silla, muy amplia y cómoda. Giro a su alrededor, dos seres, un gato y un león gigantes le acechaban, aterrorizado retrocedió. Noto algo detrás y al girarse otros tres seres más le rodaban. Tembloroso se encogió. Al poco, noto que estés no hacían nada. Observó más detenidamente a su alrededor. Había cinco animales gigantes que caminaban a dos patas rodeándole, y pronto se sumaron tres más, un lobo, un oso y un gorila. La luz se apagó del todo y el ruido del arrastrar de pieles empezó a sonar por el lugar. Sonidos raros empezaron a oírse mientras un gran ruido de animales se mezclaba. De vez en cuando, débiles rayos de luz aparecían y desaparecía tan rápido que los ojos del hombre no se llegaban a acostumbrar, solo lograba divisar las grandes y tenebrosas sombras de los seres que le rodeaban. Eso aún le aterraba más. Entonces noto como si empezaran a quemarle la piel y a desgarrársela. Él movía desesperadamente los brazos como intentando alejar a las tinieblas, pero con miedo a tocar alguno de esos seres. Pero se dio cuenta de que por mucho que movía los brazos nunca llegaba a tocar nada. Entonces noto como si el suelo se abriera y descendiera a gran velocidad, pensó que se estrellaría contra el suelo, pero la oscuridad y esa sensación de caída no terminaba. Aquellos molestos sonidos aun retumbaban por su cabeza. “Haz que paren” repetía una y otra vez, hasta que él mismo dejo de escuchar su propia voz, por mucho que gritase o chillase, no oía nada. El calor de que se estaba quemando, la sensación de caída y ahora un silencio absoluto, le estaban empezando a trastocar. En pocos minutos, sus ojos quedaron en blanco y espuma blanca salía de su boca. De golpe todo pareció volver a la normalidad. Estuvo inconsciente durante varias horas, sufriendo los síntomas de un ataque de epilepsia. Al calmarse, sus ojos se abrieron y solo vio la cara de muchos animales encima de él antes de que cubrieran su cabeza con una bolsa.
Apareció en su casa, en su cama. Solo había desparecido un día. Para él fue vivir un trozo de infierno y sintió que fue eterno. Él había cambiado radicalmente, se escondía en las esquinas, encorvado y tembloroso, hablaba entre cortado, temiendo que de pronto dejase de escucharse. Habla de animales gigantes bípedos. Los médicos no era capaces de mantenerle mucho tiempo consciente cuando intentaban hacerle recordar donde estaba. Entonces, lo encerraron en el manicomio.


Con el nuevo presidente, “Noir” controla ya todo un país.>>

Los asesinos de Noir

Segundo caso: Contratista

<<Se estaba poniendo el sol, no sabía qué hora ni en qué día estaba. Hice otro trago a la botella y dando tumbos, me dirigí hacia un callejón. Al girar para entrar, me pegue contra alguien, me pesaba la cabeza así que ni me moleste en levantarla. Por las pintas parecía una prostituta. Seguí mi camino y me tumbé en una pared. Creo que me quede dormido unas cuantas horas, y me desperté con un fuerte dolor de cabeza. Mire a mi alrededor, todo estaba oscuro y parecía que me habían robado la botella, así que rebusque en mi bolsillo en busca de algo de dinero. Pero encontré algo más impresionante y peligroso. Un papel donde ponía “Noir: Bishamon”. No supe que era eso hasta años después. Me alegre de no haberlo tirado en ese momento, aunque estuve a punto.

Pasaron varios años de eso, mi negocio empezó a ir viento en popa desde que me case y me puse serio. Ahora soy el jefe de una empresa algo influyente. Pero el jefe de otra empresa algo más poderosa parece verme como un rival muy peligroso. Enseguida me empezó a atacar, mis ventas descendieron, mis empleados desaparecieron, mi familia empezaba a notar la escasez de cosas. Entonces notando la soga en mi cuello. Encontré en un libro antiguo el papel de aquella noche. Escuche rumores de ese grupo “Noir”, como asesinos, pero que era difícil encontrar la forma de contactar. Pero en ese papel podría hallar la luz al final del camino. Había un correo electrónico. No sabía que tenía que hacer, así que puse de asunto “Noir: Bishamon” y comente la persona que tenía que matar. Tardo solo un día en recibir respuesta, solo había un día, una hora y un lugar escritos en el mensaje. Fui allí, solo. El punto de encuentro fue un cementerio cerca de una iglesia antigua. Estaba oscuro y lo único que alumbraba el lugar eran las velas y mi linterna. Entonces escuche un ruido, un maullido y gire bruscamente. Ante mi había una persona con una máscara y unas orejas de gato, una larga capa de un pelaje gris, parecía suave. Sin querer lo ilumine con la linterna, pero ni se inmuto. La baje rápido y saque un sobre de mi chaqueta, me acerque poco a poco y alargue la mano para dársela. Ese individuo recogió el sobre y lo abrió. Entonces le explique varios detalles de la persona. No había caído en ello, pero no le había preguntado el pago que debería hacer por el encargo. En todo el rato esa persona no había hablado, y pensé que con esa pregunta diría algo, pero no fue así. Me enseño un papel doblado, lo recogí y vi un precio algo elevado y unos números que supuse que sería una cuenta bancaria. Al alzar la vista del papel, volvía a estar solo en el cementerio.

En menos de una semana, ya anunciaban los diarios la muerte del líder de aquella empresa, aunque los medios de comunicación solo hablaba de que le habían atacado un empleado que le guardaba rencor o cosas por el estilo. Rápidamente ingrese en aquella cuenta el dinero que me pedía, pues no quería poner en riesgo mi familia. Después de eso, todo volvió a la normalidad, e incluso mejor, pues yo también me apodere de la empresa que ahora estaba sin ningún jefe que la dirigiera. Pero después de la experiencia que puede hacer que una persona te odie, decidí tratar a todos los trabajadores de la mejor forma posible. No quisiera que una noche llegara alguien del “Noir” >>

Los asesinos de Noir


INTRODUCCIÓN:

Nuestro relato empieza un día cualquiera para una persona normal, todos viven sus vidas ni sabes que las cosas más importantes y decisivas de la humanidad se juegan a sus espaldas. Empresas, asociaciones, políticos, gobernadores, regiones, países, continentes, el mundo en si siempre está en continuo cambio y entre la oscuridad se dan dichos conflictos de intereses por la evolución. Entre esas sombras, un grupo de asesinos está empezando a coger renombre. Todos temen por sus vidas, ahora que “ellos” se han puesto en movimiento. Cualquier persona los puede contratar, si sabe cómo contactar con ellos y si llega a satisfacer el salario que les imponen. Pero aquellos que lo consiguen, quedan muy satisfechos del servicio. Silenciosos y mortíferos, acechan a sus víctimas y las eliminan sin ser descubiertos. Nadie sabe quiénes son, pues siempre van enmascarados y si por un casual les descubren, te matan al instante. Así que…  ¿Quién te dice que no tienes uno cerca de ti? ¿Qué te hace pensar que no te has cruzado con ellos por la calle y ni te has enterado? Mejor así, solo voltearte podría costarte la vida.

Entre los más poderosos, reconocen saber de este grupo asesino, que son un número de cinco asesinos, dos guardias y el líder.  Todos tienen nombres clave que sirven para poder contactar con ellos. Por mucho que se intenta indagar en el grupo, nadie consigue sacar nada nuevo, si es que llegan a salir con vida de esa búsqueda de información.


Pero dejemos este tema y veamos cómo actúan en directo, desde los ojos de las víctimas y de los contratistas.