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Nieve en el bosque

Capitulo 2


-Tal vez paso algo ese día, ahora recuerdo más o menos lo que hice por la mañana, pero aún queda la tarde y la noche…- me decía mientras me sentaba en la silla de mi escritorio.

El escritorio estaba perfectamente recogido, pero había una llamativa caja negra en una esquina. Decidí pasar el rato ojeando su interior, en ella guardaba cosas relacionadas con la fiesta o conocido como ritual del sellamiento, por mi abuela. Tenía una foto de los que hicieron el baile del año pasado. Triana, Roger y Ray fueron los protagonistas cuatro años seguidos, y tan bien les salía, que les contrataron para hacer rituales fuera del pueblo, bueno quien dice rituales se refiera a bailar la historia del lugar, algo así como un teatro. Este año hay nuevos actores, Iris representaría el sacrificio, el lobo será Rian, mi hermano y el sacerdote Alex, para así impresionar a Riza. Por eso pasamos mucho tiempo juntos, pues entre todos nos ayudábamos a preparar el baile. Bueno, mi hermano iba por su cuenta. Lo que más me gustaba no es el baile en sí, ni su obra teatral, sino los trajes y las máscaras. Las máscaras las hacen la familia de Suluk y Riza y cada año se superan, pero los trajes, hecho a medida y con todo detalle que prepara la familia Ginita son increíbles, son grandes sastres.

Encontré varios recortes de diarios de otros pueblos sobre comentarios de nuestra fiesta, pues atraía mucho al público de fuera incluso. En el fondo esta, algo gastado y muy atesorado, la historia de Singajik. Explica la historia del demonio, el sacerdote y el sacrificio, no parece ser siempre una mujer joven, pues en la historia también hay una sacerdotisa.

Me decante por leerme de nuevo la historia. De pequeña me gustaba mucho que me la contaran o leyeran, siempre variaba dependiendo quien te la dijera. Siempre hay muchas versiones de las historias. No tarde mucho en acabar de leerla, pero en la última página note que había un relieve. La contraportada, parecía haber un dobladillo. No quería estropear este libro antiguo pero la curiosidad siempre me ha podido. Poco a poco fui despegando la contraportada y en ella encontré unas hojas ya amarillentas. Pero las guarde enseguida al escuchar la puerta.

-No sé cuántas veces te he dicho que no dejes tu cazadora en la sala. – dijo mi madre mientras la colgaba detrás de la puerta.

-¿No te ha parecido el entierro algo rápido y extraño?

- ¿Eh? Bueno, es cierto que ha sido muy rápido, pero de extraño no lo es tanto, ese muchacho ya era extraño de por sí. No quiero ser mala, pero me alegra de que su salieras viva.

Al salir mi madre, la cazadora se cayó al suelo. Al recogerla para volver a colgarla, note algo en el bolsillo. La gema gris aquella. Estuve un rato observándola y me di cuenta de que no era gris, sino que estaba sucia. Empecé a rascar el colgante con las uñas, y el tono gris dejo entrever el verdadero color, un verde opaco. Lo estuve limpiando y puliendo un rato, no me parecía tener nada extraño, pero entonces la alcé hacia la luz y la gema empezó a brillar, transparentada por la luz, muy llamativamente. La habitación se tornó verde. Un puntazo me hizo esconderla de la luz. Mi cabeza empezaba de nuevo a doler. Unos vagos recuerdos volvían a mi mente: Estaba en el bosque, un chico con este colgante, me lo colocaba, mucha oscuridad, la nieve era lo máximo que veía y entonces unas voces a lo lejos. ¿Serian esto recuerdos de la noche de aquel día?
Con el fuerte dolor de cabeza, ya no tenía ganas de curiosear más, así que guarde el colgante en un cajón y deje la caja donde estaba antes.




Hoy por la mañana me entere de una noticia espantosa, Iris se había puesto enferma. Nada más enterarme fui allí a ver como estaba. Cuando pase por “La Placita” de camino a su casa, oí comentarios raros sobre la muerte de Poxle, de la enfermedad de Iris e incluso de la preocupación del festival ahora que la que hacia el papel de sacrificio se había puesto enferma.

La casa de Iris estaba en silencio, así que estuve un rato delante de la puerta, pensando si llamar o no. Entonces del interior se escuchaban las voces de los padres de Iris e incluso de Suluk, parecían susurros de alivio. Toque a la puerta. Me abrió la puerta Violet, es la médica del pueblo. Llevaban en brazos su maletín.

-Recordad en dale la medicina las horas asignadas y vigilad su temperatura. Si veis que cambia o pasa algo, llamadme- dijo mientras salía- Buenos días Hana, veo que ya estas mejor. Me marcho que me esperan en otro lado.

Yo me limite a asentir, entre en la casa y cerré la puerta.

-Buenos días- dije sin gritar mucho, como hacia algo de calor dentro me desabroche la chaqueta.– ¿Que tal esta Iris?- dije al ver a Suluk bajando las escaleras.

- Mejor que ayer al menos. Ayer le probamos en traje y no traía buena cara y en la sesión de arreglo se desmayó. Según Violet, no tiene nada grabe, aunque se ve que ha sido algo que ha ingerido. Que por ahora repose y tome medicinas.-dijo – Sus padres ahora están descansando, se han pasado toda la noche cuidándola, pues la fiebre no le bajaba. – dijo acercándose a mí y desviando algo la vista- No es que intente justificar el que yo este aquí…

No pude dejar escapar una leve risa al escuchar esas palabras con tanta timidez, tan impropia de él. No le hizo gracia que me riera por lo bajo.

-¿Podría ir a ver a Iris?

-Solo un poco, ahora está algo estable, pero no sé si ha despertado ya…-dijo mientras miraba hacia las escaleras.

Subí al piso de arriba y entré silenciosamente en la habitación de Iris. Todo extremadamente ordenado como siempre, con posters de caballos e incluso una escultura de ese animal que Suluk le regalo en un cumpleaños. Acerque una silla hacia su cama y me senté. Iris respiraba pausadamente.  Agarre su mano, y ella entreabrió los ojos. No me dio tiempo a decir “hola” e Iris empezó a llorar. Me alarme por un momento, pero ella no me soltaba la mano. Suluk estaba fuera de la habitación y pensaba llamarle, pero Iris me lo impido. Con un hilo de voz empezó a hablar muy bajito, no sé si porque estaba se encontraba muy mal o porque no quería que la escucharan.

-No llames a nadie… Yo lo siento Hana… De verdad lo siento…- dijo mientras sus lágrimas corrían por su cara y caían en la almohada.

-Tranquila Iris, que pasa… Relájate y no llores por favor.- dije sin levantar mucho la voz.

-No tendrías que ser tan buena conmigo… Con la conspiración que trame ese día, deberías odiarme y no tratarme tan bien. Viniste tan temprano solo para saber cómo estoy…. Y yo ese día por celos te hice algo muy cruel…- hablaba entrecortado y flojo, me costaba entender todo lo que me decía.

-De que hablas, no te preocupes, sabes que siempre te perdono, seguro que lo hiciste por alguna razón, ya está…- dije mientras le acariciaba la cabeza con mi mano libre.

-Tú no lo recuerdas… por eso me perdonas, pero yo no descansaré en tranquila, hasta que cesen mis remordimientos… no sé si será porque estoy enferma o porque realmente eres alguien a quien aprecio…- dijo mientras cerraba los ojos.

Pensé que se había vuelto a dormir, así que pensé en levantarme y dejarla descansar, pero volvió a tirar de mi mano.

- El día que Alex se te confeso, sentí que mis celos hervían por dentro. Los escondí hasta que llegue a casa. Entonces enfurecía fui a molestar a mi hermano. Yo no sabía que él estuviera enamorado de ti. Y dije una tontería sin pensar… Quien pensaría que mi hermano la acataría como quien no quiere la cosa.- dijo mientras sus manos empezaban a temblar. – le dije: “Si tú te quedaras con Hana yo podría quedarme con el destrozado Alex” No sé en qué pensaba, lo siento. Esa tarde se citó contigo en mi casa, le vi preparar no sé qué en su habitación. No le di importancia, pues él siempre preparaba experimentos raros. Tú llegaste algo tarde, estuve con vosotros, pero Poxle dijo de dar una vuelta tú y él solos. Empecé a sospechar. Al marcharos note algo raro en tu bebida, era de un color raro. Creo que te echo alguna clase de droga en la bebida. Te debió arrastrar hasta el bosque de las sombras. Creo que había una casa abandonada cerca que mi hermano solía frecuentar. Salí en tu busca, pero no llegue a encontraros. La siguiente vez que nos vimos fue el “La Placita” aunque te fui a visitar mientras estabas inconsciente, no tenías rastros de violencia ni nada, así que me sentí aliviada…- dijo ya con la garganta seca seguro.

Yo me quede estupefacta. Un montón de pensamientos pasaron por mi cabeza pero ningún sentimiento de ira o enfado contra Iris. Aun no conseguía recordar eso que Iris dijo, pero sentía que era real. Inspire y con el tono más sereno posible dije:

-No te preocupes por nada, ya todo paso, y yo no te odio ni nada, tú siempre serás una gran amiga para mí. Y por cierto, Alex no se me declaro, todos lo malinterpretasteis… Pero me gustaría que vieras, quien es realmente quien te aprecia…- dije justo cuando Suluk entraba con una jarra de bebida y un vaso.

- Ya estas despierta, estas mejor, seguro tienes sed- dijo mientras se acercaba a la cama y le ayudaba a tomar la bebida. – también he traído la medicina, tiene un olor a limón jeje seguro que sabrá ácido.

Salí de la habitación para dejarlos a solas. Silenciosamente me acerque a la habitación de Poxle, su familia ya había empaquetado la mayoría de cosas. Pero en las estanterías y mesas, aún estaban las jaulas de serpientes y arañas de varias clases. Un olor extraño me hizo recordar las palabras de Iris y pude recordar viene a su casa, que estuvimos hablando y que ciertamente la bebida estaba algo mala. Pero a partir de ahí no conseguía recordar nada más. Con esto había conseguido reconstruir ese día, pero ¿Cómo sabría que pasó cuando me fui con Poxle, si él está muerto y nadie más nos vio?

Estuve un rato más en casa de Iris, hasta que fue hora de comer. Suluk se quedó, así que me despedí de los padres de Iris y me marche. Mi hermano me esperaba en la puerta.

-Llegas algo tarde- dijo, no era muy dado a las palabras- El sacerdote ha dicho que tú sustituyas a Iris.

-¡¿EH?! Imposible- dije mientras veía como entraba dentro de casa.

-Así es cariño, al ver que Iris no está bien para el día de la función, han decidido que tú, quien ha visto todo el baile y has ayudado, sustituyas a Iris en el papel.- dijo mi madre saliendo de la cocina.

-Pero si sabéis que eso requiere tiempo, y cuanto falta… ¿¡¿cinco días?!?- dije alarmada, por el trabajo que supone todo eso y el poco que quedaba.

-En realidad quedan dos- dijo con mucha tranquilidad Rian.

-Genial, aún menos, y han pensado en el traje. Iris y yo tenemos contexturas corporales diferentes.- ahora si notaba que me iba a dar algo.

-No te preocupes, los Ginita ya están informados del cambio, así que mañana tienes la sesión de preparación del vestuario.- dijo mi madre colocando la mesa.

-No te agobies, seguro que lo consigues, siempre has tenido mucha facilidad a la hora de aprender cosas- dijo mi padre hojeando un panfleto de la programación del festival.

-¡Ay, dios la que me espera! Vaya familia más relajada…- me dije me sentaba a mesa.






Me pase la tarde y la noche ensayando con mi hermano. Al día siguiente por la mañana fui a casa de los Ginita, cerca de donde vive Iris, para probarme el traje. Hicieron muchos arreglos, pero por la tarde lo tuvieron preparado. Al salir, me fui a casa de Iris para ver que le parecía ese cambio de papeles, ella dijo que le daba igual, y que esperaba ponerse bien para verme actuar, que el año que viene ella sí o sí hará ese papel y que cuando este mejor se replanteara la idea de enamorarse de forma tan tonta. Note un  gran progreso entre Iris y Suluk, espero que sigan adelante. El resto de tarde y un trozo de noche la pase en el taller de Riza, pues tenían que prepararme la máscara.

-Es una pena cubrir tu rostro, porque eres blanca cual porcelana- dijo Riza examinando mi cara.- La verdad es que así tal cual te parecerías al sacrificio jeje

- ¿A la sacerdotisa de la historia?

- Bueno, esa es otra versión, en la que conocí yo solo estaban el  Singajik y el sacerdote, la chica que sacrificaban no tenía mucha importancia, era una del pueblo y ya.

- Vaya, Y tú que piensas de este ritual, festival o teatro, depende el punto de vista…

- Que solo es una fiesta más, eso del demonio y tal es más publicitario y el baile es lo que realmente atrae para la fiesta, lo importante es el espectáculo- dijo mientras trabajaba sobre el material.- Me parece que así te dirá bien… Que colores pondré esta vez…







Ya solo quedaba un día para el festival, día entero que me dedique a ensayar. Mi hermano era muy estricto, pero así él también podía practicar.

-Rian, porque el demonio de la historia, ¿en esta obra lo interpretan como un lobo? – dije haciendo una pausa para beber.

-Hay varias teorías, pero como se remonta de hace mucho tiempo el festival, como que se desconoce la razón. Yo creo que tiene alguna relación con alguna historia de los alrededores, o por el mero hecho de que el animal más peligroso del bosque es un lobo.- dijo volviendo a colocar las cosas para empezar de nuevo el baile- Venga desde el principio de nuevo.

-¡¡Que!! Otra vez… para mañana estaré destrozada… Por eso hay que avisar con más tiempo…- protestaba colocándome en mi sitio.




Y el día de festival llego. La mañana fue intensiva, clase intensiva del baile con los trajes ya preparados… O al menos el intento, pues me tropezaba con las telas y tuvieron que recortarla para que dejara de pisarlas. Cuando ya dominaba los movimientos con las ropas, el sacerdote los dio su visto bueno, así como algunos de los espectadores presente. Nos dejaron comer más relajadamente e incluso un trozo de tarde para poder ir a dar una vuelta por el festival. Fui yo sola a dar una vuelta por el templo que estaba plagado de gente y de chiringuitos. Alex y Rian se quedaron a ensayar más. Riza tampoco me pudo acompañar, pues tuvo que hacer unos arreglos de última hora en uno de los escenarios de la obra. Así que fui sola y no estuve mucho tiempo, me preocupaba que se me olvidaran los pasos si me distraía en la fiesta, así que primero haría la obra teatral y después ya me iría a disfrutar del festival.

Estuve leyendo las pocas líneas que tenía que decir, aunque la mayor parte solo es baile y música, hay trozos donde hay que decir una frase o un comentario para que se entienda la escena.

Ya solo quedaba una hora para que empezara la función, estaba nerviosa. Todos ya estábamos detrás del telón, recibiendo las explicaciones de cada detalle del escenario. Entonces nos indicaron que nos preparásemos. Me puse mis ropas de sacrificio, que la verdad eran bastante elegantes aunque su único color era el blanco, y también me ajuste la máscara. En las practicas me costó adaptarme a ver por los agujeros pero ya lo dominaba. Había traído aquel extraño colgante conmigo, pensé que si me habían encontrado gracias a él, me traería algo de suerte para este momento. Lo escondí entre las telas así no se veía ni se notaba, pero yo sabía que estaba ahí.

No me cansaba de ver a mi hermano disfrazado de lobo, su máscara es de lo más realista, su traje se componía de ropa normal, muy peluda, y una capa, de pelaje negro y marrón. Alex lo tenía más fácil, era los típicos hábitos de sacerdote. Aunque también tenía que usar una máscara. Suluk fue el encargado de hacer el cetro, parecía tan real que sentías su poder de purificación de demonios.



La función iba a empezar, todos ya estaban colocados, las luces se apagaron y solo quedaron la iluminaria del escenario. Safira, conocida por su gran voz en el pueblo, hizo de narradora para la historia. No tenía que salir al escenario, solo leer la historia. Los músicos empezaron a tocar y ella a leer. Mientras hacia la introducción salieron al escenario las personas que interpretaban el papel de pueblo y de demonios. En el siguiente acto apareció mi hermano entre una densa bruma y con voz, lo más grave posible, empezó a decir sus líneas. El siguiente acto ya era la llegada del sacerdote al pueblo. Alex interpretaba lo que Safira iba diciendo. Empezaron una danza para representar la felicidad y la abundancia del pueblo. En el siguiente retumbe del tambor y las líneas dichas por la narradora, me tocaría entrar. Muy nerviosa me coloque lo más fuerte posible la máscara e inspire y expire varias veces. Entonces desde el escenario un chico del pueblo me extendía la mano invitándome a bailar, inspire fuerte y pose la mía sobre la suya. Salí al escenario y lo hice lo mejor que pude, creo que mejor incluso que en los ensayos. Entonces me tocaba el último trozo del acto junto a Alex, no le pise de milagro. Bajaron el telón y una voz masculina anuncio el nuevo sacrificio. La gente que interpretaba a los aldeanos hicieron un grito de sorpresa y desconcierto. La siguiente escena era Alex intentando convencer a los sacerdotes de ser el encargado de acompañar al sacrificio, de quien se había enamorado. Acto siguiente, el sacrificio (o séase yo) y el sacerdote (es decir Alex) danzan un último baile con el pueblo antes de partir hacia la guarida del lobo. Cuando la música cesó, ambos empezamos a subir unas escaleras que había detrás del escenario que conducían hacia el templo, donde nos esperaba mi hermano para interpretar la última escena. Los espectadores veían como subíamos y a cada escalón que avanzábamos unas antorchas a sus extremos se encendían. Alex llevaba una especie de cascabeles en el cetro, y los hacía sonar golpeando los escalones al subir.

No estaba muy lejos y cuando llegamos al final de la escalera, Alex se petrifico ante la escena, pero volvió en sí, cuando yo asustada pegue un grito. El anciano sacerdote estaba frente a las puertas del templo, tirado en el suelo sobre una enorme mancha de sangre. A su lado una especie de estatua se empezaba a agrietar. Alex gritaba por un médico y caí de rodillas en el frío suelo, mi máscara se desprendió, cayendo y partiéndose en trozos. Aturdida pude divisar a mi hermano también tirado en el suelo, algo lejos de nosotros. Violet llego y aunque hizo lo que pudo, el sacerdote ya había muerto, entonces se acercó a mi hermano, por suerte él solo estaba inconsciente. Todos estaban muy alarmados y agitados, entonces una voz anciana se impuso sobre las otras pidiendo tranquilidad. Mi abuela acababa de llegar junto con el aprendiz a sacerdote, quien ayudaba a la anciana a subir los peldaños.

-Todos tranquilos- solo con decirlo, todos se callaron- Que todas las familias, rápido, vuelvan a sus casas. Violet atiende a mi nieto, pero mejor lejos de aquí. Aoba, llévate a tu hija.- dijo mi abuela, que el pueblo la consideraban una sabia y nunca nadie dudaba de lo que decía- muchacho, te tocara hacer de sacerdote y sellar de nuevo al demonio.- dijo hablando con el muchacho que le ayudo a subir.

Yo aún estaba de rodillas en el suelo. Mi madre acato la orden y me ayudo a incorporarme. Todos se reunían con sus familiares y se marchaban. Entramos en casa y no satisfechos con eso, mis padres me hicieron bajar hasta el sótano de la casa. Violet había venido con nosotros para atender a Rian.

No habían pasado ni unos minutos desde que me senté en el sótano, cuando un estremecedor aullido retumbo por toda la casa. Asustada vi como mis padres se quedaron dormidos. No sabría si dormidos o inconscientes. Lo que si note fue algo que me llamaba, me decía que saliera al exterior. Por un momento intente resistirme, pero mi cuerpo y mente empezaron a moverse involuntariamente. Salí del sótano, camine por el pasillo y abrí la puerta. Un fuerte frío cargado de algo de nieve hizo que mis ojos se cerraran momentáneamente. Cuando ese aire se calmó, pude ver que a pocos pasos de la puerta había una enorme sombra. Alcé la vista para encontrarme con dos ojos color rubí. La luna consiguió salir de la nube, volviendo a iluminar la tierra. Enfrente de mí, con un preciosos pelaje carmesí, un lobo de gran tamaño observaba sereno.

-Han pasado tantos siglos desde la última vez que te vi, siento haberte hecho esperar tanto- dijo aquel ser con una voz extremadamente grave y poderosa.- Sacerdotisa Ul·la.

Algo en mi me decía que hablaba con la persona correcta, pero también algo no me encajaba. Entonces la gema, escondida entre mi ropa, empezó a brillar. Yo la saque y de ella salió una voz.

-Singa tu siempre tan tardón como de costumbre. Ahora ya da igual, por fin podremos irnos juntos.- su voz era extremadamente dulce y suave.

-Si…

Y entonces ante mis estupefactos ojos, aquel imponente ser empezó a adopta forma humana, aunque conservaba orejas y cola. Llevado únicamente un trozo de piel tapándole, se acercó a mí y me abrazó. Yo quería hacer algo, pero mi cuerpo no se movía. Entonces presencie como, tanto la gema como aquel ser, desaparecían entre polvo rojo y luces blancas. Lo único que quedo fue el fino hilo que ataba la gema que ahora era llevado por el aire y la nieve.


-Gracias por prestarme tu cuerpo, para este encuentro, te estoy muy agradecida. Dale gracias a Ginrou por encontrar el collar. Gracias a los dos, por fin puedo descansar en paz junto a mi amado- dijo aquella dulce voz alzándose como una luz hasta desaparecer junto a los suaves tonos lunares.

La Marca del Destino

CAPITULO 2

El ruido de los pasos retumbaba en la silenciosa noche. Livius jadeaba casi sin fuerzas intentando seguir el paso de los dos desconocidos. Por el camino, el hombre llamado Zess había cogido a Chisa en brazos, para que no tener que aminorar la marcha. El muchacho aún no se fiaba de esas personas, así que intentaba no perder de vista a su hermana. Las subidas se le hacían eternas. Entonces, llegaron a un claro, donde el relincho de los caballos asusto al muchacho.

-Si hubiese sabido que íbamos a llevar más gente, hubiese comprado otro caballo- dijo Zess mientras bajaba a Chisa- Pequeña, ves con ella- dijo señalando a su compañera.

La chica desato los caballos. Uno era marrón y el otro gris. Zess monto rápidamente sobre el caballo gris, mientras su compañera montaba a Chisa sobre el marrón.

-Rápido muchacho, que nos pisan los talones el enemigo- dijo haciendo girar al animal.

Livius puso el pie sobre el estribo y en un impulso se subió. Chisa iba sentada delante agarrando las riendas, parecía divertirse. Con un rápido latigazo en las riendas ambos caballos se lanzaron a la carrera por el bosque.




Habían pasado aproximadamente una hora desde su partida a caballo. Livius se había mantenido callado, pero le atormentaban un montón de preguntas. Habían atravesado el bosque de Verfuc, y se adentraban en el de Verbock. Decidieron parar cerca de un pequeño río. Los dos desmontaron con mucha agilidad y dejaron a los caballos descansar. Livius abrazó a su hermana quien justo salto también a sus brazos.

-¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por fin somos libres?- dijo Chisa mientras miraba de reojo a los desconocidos, quienes ya habían encendido una hoguera.

-Podéis acercaros, que no os vamos a comer jeje- dijo la chica buscando algo dentro de una bolsa de cuero.

-Pues yo tengo algo de hambre- dijo su compañero tirando una rama al fuego.- Aprovechar para descansar.

Los hermanos se acercaron al fuego. Livius aprovecho ese momento para examinar a esas dos personas. Zess era un hombre alto, no muy robusto, de pelo negro y con un llamativo parche negro bordado con un hilo plateado, en el ojo izquierdo. Mientras su ojo derecho tenía un color plateado. Llevaba ropas normales, a excepción del sombrero con un agujero de flecha. Su compañera era esbelta y de estatura más alta a la promedia, su cabellera llegaba hasta la cintura y de un color madera. Sus ojos verdes eran agiles y precisos.  Su ropa no era llamativa, sino de un color marron oscuro, a la cintura llevaba un cinto de cuero donde colgaba su espada, al igual que algunas armas que Livius desconocida.

Entonces Livius se percató.
-Donde está el dragón.- dijo alarmado al darse cuenta que desde la salida del circo no lo había vuelto a ver.

Los dos desconocidos se miraron entre ellos sorprendidos.
-No te lo ha dicho él…- dijo Zess alarmado- No te has comunicado con él…
-¿eh?
-Vaya, pues vaya amo, que no sabe hablar con su propio dragón. Bueno… Él está ahora mismo encima nuestro volando. Suerte que es negro, es difícil distinguirlo. Si tú se lo dices seguramente bajara.- dijo la chica.- Le costó arrancar, pero cuando consiguió una buena ráfaga, alzó en vuelo y no volvió a descender.

Livius miro al cielo, no veía nada fuera de lugar. Pero aun así decidió llamar por el dragón. En pocos segundos estuvo en el suelo rozando su cabeza en la mano del joven.

-Seguro que tienes muchas preguntas, que serán respondidas a su debido tiempo…- dijo Zess mientras les ofrecía algo de comida.- Mi nombre es Zess. Y por ahora estamos fuera de peligro.

Livius y Chisa aceptaron la comida. No era mucho, pero satisfaría el hambre de su estómago.
-Ella es Chisa – la niña asintió- Y yo, Livius.

-Yo soy Karla, un placer- dijo su compañera, haciendo un gesto raro con la mano.- Soy una Cadenza como tú.

-¿Una Cadenza?-Pregunto extrañado Livius ante aquella suposición.

-Los Cadenza somos personas destinadas a tener un ser el cual nos sirve y es fiel hasta el último instante…- dijo Karla, dudando de su palabra- Para resumirlo, son personas capaces a hablar con animales así como de tener uno a su servicio.

-Sigo sin entender, y se supone que yo controlo al dragón…- dijo mirando como esté se acurrucaba contra su espalda.

- Si abres tu mente, podrás hablar con él. También tienes el poder de comunicarte con otros seres, pero no con un lenguaje normal, pues los animales no hablan humano. Sino con un idioma muy antiguo que consta en enviar sensaciones o imágenes para hablar con ellos, y hacerles entender- explico lo mejor que pudo Zess.- No es algo que se pueda explicar… La verdad.

Livius poso su mano sobre la cabeza del dragón, esté estaba tranquilo. Entonces el muchacho intento hablar sin usar palabras. Al pasar un rato, empezó a escuchar algo al fondo de su conciencia. Su voz empezaba a retumbar en la cabeza del chico.

Puedes hablar normal conmigo, que yo te entiendo perfectamente.

Livius abrió los ojos exageradamente, los del dragón se posaron sobre ellos con mucha lucidez.

Vaya cara, parece que hayas visto un fantasma jeje

-Por la cara que pones, creo que has descubierto que habla perfectamente jeje- dijo Zess mientras sacaba brillo a su espada.

Chisa también había apoyado la mano sobre el dragón, y hacia esfuerzos de intentar hacer lo mismo que su hermano, sin ningún resultado.

-Ese es el vínculo que te une con tu dragón, podrás hablar con él aunque no esté a tú lado, cuanto más practiques más distancia abarcara. También te ha debido de dejar marca en algún lado de tu cuerpo, una especie de tatuaje, pues así te marca para que ningún otro dragón te robe- explico Karla.

-¿Me robe?

-Sí, que no llegue otro dragón u otro animal y te marque como de su propiedad jeje en ese sentido, nos marcan como si fuéramos de su territorio- exagero Zess.

-Como sabias que el dragón ya tenía a alguien…

-Cuando le puse la mano encima, él mismo me lo dijo. No se iría sin ti- dijo Karla- por cierto, no le gusta que le llames dragón, conviene que le pongas un nombre.

Livius miro hacia el dragón, no era muy grande todavía, más o menos el tamaño de un perro. Sus escamas era de un reluciente negro, sobre su cabeza asomaban dos crecidos cuernos y sus ojos amarillos brillaban con mucha intensidad.

-Em… que tal Gaimei- el dragón negó con la cabeza- Hum…Dark –Volvió a negar- Negrero- tampoco le gusto.

-Hem… Negoro o que tal Darking- dijo Chisa acariciando las escamas. Pero el dragón volvió a negar.

- Ya se, Darklore- dijo Livius tras meditar el nombre que le había dicho su hermana.
Por fin el dragón asintió.

- Me alegro que por fin tengas nombre- añadió Karla.

- Tú le entiendes.

-No, solo su amo puede hablar con él. Pero siempre puede haber alguna que otra comunicación, no siempre de las que se pueden entender, pero suficiente para notar el estado de ánimo del ser.-se explicó la chica.- Ah! Por si sale en alguna ocasión, los seres que sirven a los Cadenza se llaman Navy, es un nombre que abarca cualquier ser.

Livius asintió. Hubo una corta pausa, donde solo se escuchó el ruido del agua fluir, los crujidos de las llamas y el chispear de la madera.

-Por cierto ¿Qué eran aquellos seres que nos atacaron?

-Seres de sombra, muy peligrosos, en especial de noche. – Dijo Zess, mientras les pasaba una manta- Dejemos la conversación por ahora, y descansad. Mañana nos queda un largo día por delante.

Livius se tumbó en el duro suelo y dejo que Chisa usara su brazo como almohada. Se taparo, e incluso Darklore se tumbó a su lado cubriéndolos con su ala.


Paso un rato, y entonces Zess y Karla empezaron a hablar en voz baja. Chisa ya estaba dormida, pero Livius aún no, curioso agudizó el oído para intentar escuchar la conversación.

-Hati se ha encargado de borrar las huellas de los caballos- dijo Karla –Seguramente eso nos dé he un poco de ventaja. Aunque no creo que tarden en encontrarnos.

- Creo que lo mejor será que mañana hagamos un rastro falso y conducirles por un camino equivocado.- dijo Zess cogiendo un cigarrillo.

-Yo me encargo de eso. Ya sabes que no me acaba de gustar ir con niños. A parte, si el chico necesita enseñamiento, tú serás mejor profesor.

-Como veas. Yo me dirigiré hacia Lepión, cruzaremos el valle de Nero y llegaremos hasta la ciudad de Emiliar. Espero que en para ese entonces Darklore haya conseguido el tamaño suficiente para que Livius lo pueda montar, así avanzaremos más rápidos hacia Poltoir, donde le comprare una silla de montar.

-Ya veo, entonces yo dejare marcas en dirección contraria. Y en menos de una semana habré llegado a Kawara, si no pasa ningún incidente por el camino.

-Jaja que te va a poder pasar a ti.

-Cuando vea que ya no me siguen iré en vuestra busca.- dijo Karla mientras apagaba el fuego.


La penumbra absoluta devoro ese lugar antes iluminado. El gorgoteo del agua relajaba cualquier mente intranquila. El aire fresco rozaba la piel y daba el descanso al cuerpo.

Brave

-->Capitulo 1
Capitulo 2:

Hay momentos de la vida que te desesperan, y esperar en la cola de un lugar como este es una de esas. La cola casi no avanzaba y yo ya empezaba a cansarme de esperar. Pero tuve un golpe de suerte, un grupo de personas buscaban mercenarios que a cambio de una gran suma, les acompañasen a una misión. Más de tres cuartos se marcharon con ellos.
-¡¡Ya casi, ya casi llego!!
-Pero pequeño, que haces en la cola, esta no es la tienda de juguetes jajaja
No estaba de humor y encima me viene un señor de esos altos y gordos a reírse en mi cara. Me limite a ignorarle. Este se enfadó y me lanzó un puñetazo, que esquive con facilidad, pero que lo recibió el tipo que estaba delante. Entonces se desencadenó una pelea, donde todos se zurraban entre ellos. Aprovechando ese despiste, me cole en la fina hasta dentro del edificio.
- Aquí está mi certificado
- Perdona, pero a qué dices que intentas acceder.
- A los “CBL”
- Pues muy mal vas chico, porque según este documento, estás preparado para empezar desde cero, vamos desde sirviente. Me da a mi pequeño, que tendrás que ir subiendo escalones desde abajo, y eso está muy difícil a día de hoy, sobretodo porque los guardas que están al servicio del rey son todos muy bien elegidos. Y tú no es que presentes muchas de esas cualidades.
Tras ver que realmente el certificado no era para entrar en “Los Caballeros de la Blanca Luna”, decidí no desanimarme, porque eso no iba conmigo.
- Y a que espera para darme el pase, cuanto antes me ponga a ello, antes terminare.
- Vaya que optimismo, creo yo que no eres consciente de la realidad. Pero bueno, ya te las apañaras cuando la conozcas.

Ahora ya tenía mis certificados en orden, con el pase para entrar en palacio como sirviente. Como ya empezaba a oscurecer, decidí gastar el poco dinero que me dio el mercader para hospedarme en un hostal, hasta el día siguiente que me presentaría en palacio.

Capitulo 3 (Tiempo indefinido)

Código: RESET

--->Capitulo 1
Capitulo 2:
Por fin había llegado el fin de semana, y decidí invertir el sábado en: dormir lo máximo posible por la mañana y por la tarde echar unas partidas a la playstation con Dan y Rai.
-¡¡¡Chris, pero porque narices juegas tan bien a los juegos de guerras!!!- dijo Dan perdiendo por décima vez.
-Que mal perder, viniendo de alguien como tú jajaja – añadió Rai, mientras sacaba otro bol de aperitivos.
-Jaja ni que fuera mi culpa el jugar tan bien jaja – dije mientras le pasaba el mando a Rai para que echara una partida contra Dan mientras me dedicaba a picotear del bol.
- Sabes algo horripilante que he oído de la señora Rutt. – dijo Rai apretando botones a lo loco.
- Bueno, viniendo de un rumor, podría ser cualquier cosa. – Dan jugaba con tranquilidad en comparación a Rai.
- ¡Que cría cuervos!
- Pues ya sabes que dicen, cría cuervos y te arrancaran los ojos.
- Vaya chicos, soy muy simpáticos. – dije mientras me acomodaba en el sofá improvisado con colchones.
Este tipo de días eran los mejores, los tres metidos en el garaje de Rai. Aunque él lo usaba como habitación. Tenía todo los trastos aquí abajo, desde el ordenador hasta la tele. Lo mejor, la nevera que tenía para él solo. Y como no tenía para poner un sofá, por no gastar dinero, más que nada, junto unos colchones y le quedo perfecto.
Mientras ellos jugaban, yo me dedicaba a encestar bolas de papel en una canasta que había en el otro lado de la sala.
-Te sigo insistiendo, te tienes que apuntar al equipo de básquet. Tienes una puntería y precisión que escapa a lo normal. – dijo Rai dejando el mando.
- Le gane jejeje- Dan se levantó a echar un trago.
- No, ya rechace la invitación, no creo que sea para tanto, además me agobia pensar en correr por todo el campo detrás de un balón, con otro puñado de tíos persiguiéndote para quitártelo. – Dije mientras me levantaba y miraba la hora- A parte, no soy tan bueno… Creo que solo es mucha suerte.
 -Pues tío, si eso es suerte, debes de llevar contigo siempre una herradura, una pata de conejo, un unicornio, un trébol de cuatro hojas… porque tanta suerte no es normal.
- Tal vez tendría que echar la lotería, tal vez le toca el bote jajaja
- Je je je Que gracioso- dije con sarcasmo

Esa misma noche nos visitaría mi padre. Solo los sábados muy entrada la noche volvía a casa. Ya eran la una de la mañana y mi madre se había quedado dormida en el sofá del salón mientras esperaba. Yo me había sentado al lado sin despertarla y empecé a hojear los papeles de las facturas. Pero enseguida las deje, y cogí el libro que solía leer mi madre mientras esperaba. “Los viajes de Gulliver”. Había cambiado de libro, hacia unas semanas estaba leyendo “El Quijote”.  Por mucho que dijera que no, acabara leyendo mi estantería de libros. Aunque le recomendaba que empezara por otros, solía coger el que ella le apetecía. Ya fuese por el título o por la portada. Empecé a leer un poco el libro, me gustaba sobre todo cuando viaja al país de los caballos (Viaje al país de los Houyhnhnms).

Se habían hecho las tres y se me empezaban a cerrar los párpado. Pero entonces crujió la puerta. Mi madre rápidamente se incorporó.
- Lo siento, no pude venir antes.- dijo aquel que solía llamar padre.
- Oh! No te preocupes, quieres tomar algo.- dijo mi madre caminando hacia la cocina.
- Bueno, veamos estas facturas. – Dijo soltándose la corbata y sentándose en el sofá.- Vaya Rosmary, parece que has podido pagar la mayoría de facturas, así tendrás más dinero para usar en vosotros.
-Bueno, es que me he cambiado de trabajo, y parece que me pagan mejor.- le sirvió un café.
-El próximo sábado no podré venir, así que no me esperes. – Dijo mientras dejaba un sobre encima de la mesa- Aquí tienes el dinero de las dos semanas. Bueno, me tengo que marchar, no puedo dejar que mi familia se preocupe más por mi ausencia.
Aunque le llamase mi padre, no me parecía nada a él. Si lo pienso seriamente no se ni de que trabaja, lo que si se, es que tiene otra familia. Siento que cuando nos da este dinero, solo lo hace con el fin de que nos mantengamos callados. Ese hombre juega a dos bandas. Y lo peor es que mi madre le da igual eso. Dice que es por mi bien, pero yo me niego a utilizar el dinero que nos da. Cuando cumplí los dieciocho,  me puse a trabajar un año entero para poder pagarme la autoescuela y el coche de segunda mano. Me niego a tener que depender de ese hombre.
- Es él quien nos quiere seguir manteniendo, si él lo quisiera, podría dejar de darnos dinero y desaparecer, después de todo, no sabemos ni  donde vive. Si lo piensas bien, nos da dinero a cambio de nada.
-Mama, tú lo veras así, pero yo creo que, en el momento que te despistes nos va a joder y bien que lo va a hacer- dije y me fui a dormir.

Los domingos por la mañana también los usaba para dormir, pero un llamada al móvil me despertó.
- Chris, espabila tío. Te acuerdas que hemos quedado con Crisi y Rosa
La voz de Dan de buena mañana no era buena para mis oídos, pero enseguida me levante.
- Vale, vale. Ya me preparo… Y tranquilo que no lo había olvidado…
Rosa era mi otra compañera de clase. Ha decir verdad, me gustaba un poco. Era simpática y amable, pero había veces que se volvía muy superficial y fría. Sus notas no eran las mejores, pero se esforzaba.
- ¡Me marcho!
- No vuelvas muy tarde.
Baje las escaleras casi a saltos. Ya en la calle, me dirigí a mi coche, que estaba aparcado dos calles más a delante, subí y fui a recoger a Dan. Por lo visto no estaba solo, Rai también decidió acompañarnos. Eso no me hizo particularmente feliz, porque Dan parecía tener el ojo echado en Crisi, y Rosa parecía atraerle la gente como Raimon. Tal vez sería yo el que acabara como sujeta velas.
- Veamos quien se las liga primero jeje – dijo Rai subiendo al coche.
- Te recuerdo que vamos a hacer un trabajo grupal para subir nota, no para hacer un ligoteo.
Me aliviaba mucho que Dan fuera así de serio cuando se refería a trabajos. Habíamos quedado en casa de Crisi, sus padres estaban de viaje y tenía un amplio salón con buenos ordenadores para hacer la búsqueda y demás quehaceres. Aunque todos teníamos muchas ganas de acabar rápido el trabajo y poder hacer otras cosas, Crisi se empeñó en enseñarnos su casa. Era cinco veces más grande que la mía, tenía varias habitaciones así como un enorme salón. 
El trabajo consistía en nombrar y clasificar lo que habíamos visto en las prácticas extra en el bosque.
-Rosa, ¡qué bien dibujas! ¿No has pensado en hacer dibujo?- dijo Rai, que con la excusa ya se había sentado a su lado.
- Sí, quedaran genial en el trabajo. Dámelos un momento que los escaneo- dijo Dan interrumpiendo.
- Claro, cógelos. Me gustaría poder dedicarme al dibujo, pero mis padres dicen que de eso no se vive, y que tengo que estudiar cosas más serias.
- Encuentro que nos hacen hacer trabajos un poco tontos, pero bueno, todo sea por subir la nota- dijo Crisi que estaba al lado de Dan mirando como este pintaba en el ordenador los dibujos escaneados de Rosa.- ¿qué tal vas Chris?¿Encuentras los nombres?
-¿Eh? Sí, por ahora ya llevo casi la mitad, pero hay algunos que no encuentro, solo es cuestión de tiempo.
- Bueno pero tampoco tenemos toda la vida.
- Pues si tienes prisa Rai, échame una mano…
Cada cierto rato hacíamos una pausa para tomar algo o para charlar sobre cualquier chorrada, aunque a las chicas siempre soltaban rumores que escuchaban por ahí de los profesores.
- Este trabajo se merece una matrícula de honor.- dijo Dan pasando las diapositivas del finalizado trabajo.
- Bueno, digo yo que no será para tanto…- concluí yo
- Pues yo creo que ha quedado fabulosos.- añadió Rosa
- A qué esperas, ¡envíalo!- sentenció Rai.
Mire la hora, habíamos acabado el trabajo antes de lo que pensaba. Así que, pensé hacerle una sorpresa a mi madre e ir a buscarla al trabajo. Les pregunte si querían que les llevara a casa, pero Dan y Rai prefirieron quedarse. Al final el excluido fui yo. Me despedí de todos, no sin antes les comente que me pasaría a buscar a mi madre.
Salí de aquella inmensa casa y me dirigí al coche que estaba aparcado en la acera de enfrente.  No me dio tiempo a meter la llave en la puerta, cuando note un golpe en la nuca, caí inconsciente.
- ¡Vaya ostión le has dado! Te he dicho que teníamos que cogerlo con vida, y tú vas y le das tal golpe…
- No creo que a estés los mates con un solo golpe en la cabeza.
- Lo que sea, mira si tiene la marca y vayámonos antes de que alguien nos vea.
- ¿El aparato este funciona? …  Ahora,  sí, la tiene. Vayámonos.