La historia de la sacerdotisa Ul·la
<<La verdad es que nunca pensé en escribir estas
memorias, pero tengo mucho tiempo libre y así puedo pasar el rato. No estoy
segura de cuando el pueblo se instaló aquí, pues yo no había nacido. Convivimos
con unos pequeños demonios, que yo denomino Pox, son redondos, peludos y
negros. Algunos tienen alas y/o cola, pero todos tienen unos ojos muy graciosos
blancos. Flotan en el aire, y si son pocos no había problema pero si se reunían
demasiados podían producir enfermedades. En si son inofensivos. En el pueblo hay tres sacerdotes, aunque solo el
sacerdote principal parece ver a los Pox. Entre esos sacerdotes, también me
encontraba yo. Aunque no fui criada como una.
Yo era hija de un pastor de ovejas y desde pequeña había
visto Pox y otros seres. No todos eran violentos como decían las personas. Yo
los dividí en dos rangos: Me di cuenta que la gente no podía ver a los Pox, así
que los catalogo en rango de Mushi (que son seres que no todos pueden ver) y luego están los demonios, que todos podían
ver y que algunos eran violentos. Un día, cuando era una niña pequeña, el
sacerdote principal me vio jugando con algunos de los Mushis que habitaban
cerca de bosque y pareció interesarse en mis habilidades. Literalmente mi padre
me vendió a ese sacerdote. Por suerte, yo no me marche del pueblo. Yo nací y
crecí aquí, así que no pienso marcharme. >>
<<Ahora, el
pueblo también se ha asombrado del “poder” que tengo, que yo no veo que tenga
nada de especial, pues solo puedo ver Mushis. Me nombraron sacerdotisa y me
tratan como si fuese casi una deidad, pero veamos, si los sacerdotes también
parecen ver los Mushis, o al menos unos indicios… Entonces ¿porque soy la única
tratada diferente? ¿Es porque soy mujer? No creo que me atreva a preguntarlo
nunca. >>
<<Hoy es un nuevo día y pensé que sería agradable,
hasta que llego ese indeseable sacerdote nuevo. Es un muchacho joven que viene
al pueblo a aprender. No sé cuántas veces se ha metido conmigo por ser mujer, a
escondidas, pues en público se hace pasar por el mejor de las almas buenas y
puritanas. En poco tiempo se ha ganado al pueblo, con sus engaños y artimañas.
Por suerte, solo me cruzaba con él cada mucho tiempo. Pues yo siempre solía
tener clases y cuando no estaba en clase con el sacerdote principal, estaba en
una de las habitaciones del templo confinada. Esa es la razón por la que he
empezado a escribir esto. Pero que conste que no soy una gandula, pues ya me he
ganado el título de sacerdotisa a pulso, se hacer la mayoría de conjuros,
ritos, purificaciones… y demás quehaceres de un templo y de un sacerdote.
>>
<< Hoy me ha pasado algo increíble, tras conseguir
escapar del confinamiento, conseguí ropas de pueblerino y me fui a jugar con
los Mushis al bosque. El traje de sacerdotisa destaca mucho. La mayoría de los
pueblerinos empieza a llamarlo el bosque de las sombras, pero eso es porque
muchos Mushis se reúnen en él, tal es la cantidad, que producen algo así como
una “sombra” de su presencia. También abundan muchos agujeros, formados por un
demonio, es totalmente visible, si caes dentro. Usa el mismo procedimiento que
las hormigas león, crea un agujero para cazar sus presas, en este caso, muchas
personas son devoradas por ellos.
Pero lo importante del día fue que lo conocí allí. Había
perdió la noción del tiempo, y ya estaba oscuro, una fuerte nevada me pillo de
improviso, y perdí mi orientación. Cuando el frío me pudo, caí en el suelo, y
la nieve comenzaba a taparme. Los Mushis danzaban a mi alrededor con agradables
luces, aunque estaba en una situación límite, me limité a sonreír viendo como esos diminutos seres
parecían bailar a mi alrededor. Fue entonces cuando alce la vista y le vi. Un
inmenso lobo del color del fuego se acercaba a mí. Mis ojos se posaron en los
suyos. Parecía tener dos rubís como ojos. Inclino la enorme cabeza y empezó a
olisquear. Pensé que me iba a comer (ahora me avergüenzo de haberlo pensarlo),
pero en realidad observaba a los Mushis, que empezaron a corretear por su
morro, alumbrando tenuemente su pelaje. Aunque el espectáculo era fascinante y
místico, me desmaye por el frío. Al despertarme estaba en una cueva, dormitaba
sobre el enorme lobo. Su pelaje era muy suave. Entonces espabilé y me separe de
él del susto. El lobo parecía triste pues bajo incluso sus orejas. Entonces
dijo que si tanto miedo daba, su voz era grabe y profunda, en esa cueva
resonaba bastante. Cierto que me asuste al principio, pero vi que los Mushis
abundaban a su alrededor, pero no eran de los negros y oscuros que producían
cosas malas, sino de los pequeños y alegres que brillaban con mucha
tranquilidad. Empecé a hablar con ese ser. Que me explico muchas cosas. Que él
no era un lobo normal, sino un demonio lobo y no uno cualquiera sino el
guardián de esas tierras. Se llamaba Singajik. >>
<<Llevo mucho sin escribir, pero es que a la mínima
que tengo tiempo me escapo del templo para ir a ver a Singa, sí, le he puesto
un diminutivo. Todo ese tiempo que he estado con él he aprendido un montón de
cosas, tanto de los demonios, como de los Mushis e incluso de cómo funciona los
ciclos de las montañas. Pero lo más impresionarte fue ver como Singa podía
adoptar forma humana. Para mí, ver a aquel lobo transformar su pelaje en piel y
volverse humano fue algo inolvidable. Sus rasgos eran definidos, y su cabellera
seguía conservando su rojo al igual que sus ojos. No importaba como vieras a
aquel apuesto chico, para mi seguía siendo el Singa que conozco. Cuanto más
tiempo paso con él, más me empieza a atraer. ¿Esa esto a lo que las chicas del
pueblo llaman enamorarse?>>
<<Hoy ha habido un gran jaleo en el pueblo, el
sacerdote nuevo, ese tan pesado, ha invocado un demonio para enseñar a los
aldeanos a defenderse. Lo vi por casualidad cuando paseaba con los sacerdotes.
Aquel demonio era de alto nivel y muy violento. La gente enseguida se escapó.
Siempre solía llevar algunos papeles purificadores, así que lance uno contra
aquel ser, que empezó a retorcerse. Era parecido a una serpiente pero con unos
colores extraños. Solo dije que había que borrar el hechizo que lo hizo
aparecer, y todo el pueblo se lanzó al suelo para borrar el círculo mágico que
dibujo aquel sacerdote incompetente. Con eso me di cuenta de que los aldeanos acataban
cualquiera de mis palabras aunque les pudiera costar la vida. No quería eso, yo
quería que me trataran como una igual…>>
<<La gente me está diciendo que cada vez estoy más
guapa, que cosas ¿no?… No creo que escriba más hoy>>
<<El sacerdote nuevo, no tiene tanto poder, pero es un
pesado. Ahora ha cogido una malsana obsesión conmigo. Quiere tener mi poder. Yo
me sigo preguntando que poder quiere, pues yo no veo nada raro, a parte de los
Mushis.
Toda la tarde esquivando al pesado del sacerdote extranjero,
pero por fin lo perdí en el bosque. Así que tranquilamente me reuní con Singa.
>>
<<Mi atracción por aquel demonio lobo va en aumento,
ya no puedo comportarme normalmente con él, quiero dar un paso más, no sé qué
dirá él. >>
<<El sacerdote me ha atacado, no sé qué quería
conseguir. Por suerte el sacerdote principal a llegó y me salvo. Están pensando en ponerme a mí a cargo del templo. He notado que estaba de cada vez
más enfermo, el sacerdote principal. Pero o era yo o era el pesado del sacerdote nuevo. >>
<<Singa ha correspondido a mis sentimientos, no me lo
pude creer. Tal arrebato fue que, de “pura”, lo perdí todo. No quiero volver a
separarme de sus brazos, así que pensaba ocupar el puesto de sacerdote
principal y dejar que pueda pasarse por el templo. ¡Que ilusión!, una
convivencia entre demonios y humanos>>
<<Llevo unas semanas
encontrándome rara y algo enferma. Me preocupe, así que fui a casa de mi
mejor amiga, la sabia del pueblo. A las dos nos respetaban igual, el pueblo
parecía querernos mucho. Ella guardo mi secreto de mi relación con Singajik y
el mero hecho de su existencia. Después
de hacerme algunas preguntas y pruebas me ha dicho que estaba embarazada. Para
mí fue una sorpresa de lo más agradable y sorprendente, pues Singa me comento
que siendo el guardián, no podía tener descendencia.
Por la tarde fui a verle y se lo dije, él tampoco se lo
podía creer. Vaya que alegría. >>
<<El ciclo de embarazo es diferente para los demonios,
así que Singa me comento que aproximadamente en el clima más cálido seria
cuando daría a luz. La verdad es que empecé a tener mis dudas… ¿Sabría criarlo?
¿Y si nacía lobo? Aunque lo que más me preocupaba es que descubrieran que
estaba encinta. Por ahora lo disimulaba bien, y empiezo a usar más telas para
ocultarlo. También empecé a pensar la excusa que usaría para ausentarme unas
semanas. >>
<<El tiempo sigue pasando y cada vez escribo menos…
Bueno, mañana me marchare, explique a los del santuario que pararía una semana
preparándome como sacerdotisa, para hacerme la encargada del templo. Me llevare
papel y tinta y seguiré escribiendo desde la guarida de Singa. >>
<<Todos mis miedos fueron infundados, hemos tenido un
niño saludable. Ahora duerme muy tranquilo junto a su padre. Los dos son tan
monos. He estado pensando que nombre ponerle y nos decantamos por Lycaon.
Conserva los ojos carmesí de su padre y
una fina cabellera negra. Seguro que de mayor será un chico muy guapo y fuerte,
como su padre. >>
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¿Queréis saber cómo sigue?
No os perdáis Nieve en el Bosque.-> Cuenta que paso con
Singajik y Ul·la; así como con Lycaon y en sacerdote.