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La Hechicera y el Aprendiz

Acto 1: Introducción

Una gran sala donde en el centro hay una marmita al fuego, seis pilares sostienen el techo de piedra. Estanterías llenas de libros y apuntes de papel. A la derecha cestas con plantas y botellas de colores. Entre los pilares una mesa redonda, llena de tubos de ensayo. Por el suelo hay jarrones y barriles. Hay una pequeña ventana en el techo que deja ver un cielo estrellado. Encima de la marmita, una gran lámpara con cristales azules que alumbran la estancia, ayudan también las velas que cada pilar tiene colgadas. Karla, la hechicera, esta junto a la gran olla, vestida con su corta capa marrón y su vestido favorito.
Karla: Dos escamas de dragón perlado, un pimpollo de flor de nieve, una lágrima de mariposa negra… Y, por último, un poco de harina para ver el futuro. Que la bendición le sea otorgada a los valientes.
Dijo conjurando y el brebaje brilló.
Karla: Bien, ya está lista. Con esto, ya tengo preparado todos los pedidos hasta la semana que viene…
Comienza a sonar la campana de la iglesia anunciando la media noche.
Karla: No me había dado cuenta de que ya paso la medianoche. Bueno, con esto podre relajarme por un rato. Iré a ver cómo le está yendo a mi aprendiz. A pesar de que tiene mucho poder mágico y técnica le falta encontrar un equilibrio entre ellas. Si dejará de fallar tanto… Podría convertirse en un buen hechicero. Me preocupa porque es un tanto excéntrico pero, dado que es mi único aprendiz, debo de ocuparme de él.
Alguien baja corriendo las escaleras a grito de “¡¡Maestra!!” al mismo tiempo se oyen más pisadas bajando.
Karla: Hablando del rey de Roma… Sigues despierto. ¿Qué ocurre, Leo?
Leo: Hm… Acabo de fallar…
Karla: ¿Fallaste? A pesar de que lo que te pedí no era nada complicado…
Aparece un segundo Leo idéntico al primero.
Leo2: Lo sé, pero cometí un error al trazar el círculo mágico…
Karla sin percatarse de ello sigue hablando de brazos cruzados.
Karla: ¿Te equivocaste al invocar? Que desperdicio de materiales…
Se asoma un tercer Leo, igual a los anteriores.
Leo3: Sí, perdón.
Karla a lo suyo sigue la charla ignorante a lo sucedido a su alrededor.
Karla: Eran cosas bastante difíciles de encontrar, y ahora tengo que volver a conseguirlas…
Otro Leo aparece.
Leo4: ¡Yo lo hare!
Karla: Te lo pido.
Leo5: ¡Déjamelo a mí!
Karla: Pero, el que hayas fallado intentando invocar un hada del agua… Eres mi único aprendiz, por lo que debes esforzarte…
El ultimo Leo aparece, esté a diferencia de los demás tiene una cara diferente, con rayas en las mejillas y ojos anaranjados. Karla por fin se da cuenta.
Leo-raro: Si
Karla y los Leo se miran. Ella sería pero ellos con sonrisa en boca.
Karla: ….
Leo: …
Karla: …
Leo: …
Karla (Asombrada): ¿¡Hay más de uno?! 1, 2, 3, 4,5,...6…?!
Leo: Ah, sí.
Karla: ¡Nada de “ah, sí”! ¿¡Cómo?! Leo… ¿¡Tienes 5 hermanos gemelos?!
Leo-raro: Claro que no. Es porque fallo la invocación… Gyajiji
Karla: ¿¡Gyajiji?! “Porque fallo”… nunca había visto que una persona se dividiera al equivocarse en una invocación.
Leo2: No me dividí, me multiplique.
Karla: ¿Te multiplicaste…?                    
Leo3: Sí, hay 5 copias de mí.
Karla: ¿Qué clase de error cometiste? No creo que haya una investigación sobre como revertir este resultado.
Leo4: Yo sé cómo hacerlo.
Karla: ¿Ah, sí?
Leo5: Debes encontrar a mi yo verdadero. Si lo haces, volveré a ser uno solo.
Leo3: Es muy fácil.
Karla: ¿Encontrar al verdadero…?
Leo: Sí. Estoy en tus manos, Maestra.
Karla: ¿Te-tengo que hacerlo yo?
Leo 5: Sí.
Karla: (Lo dicen todos juntos… no puedo creer que se haya creado 5 copias)
Leo-raro: Entonces, esfuérzate… Gyajiji.
Karla: ¡¿Qué es esa risa?! Tu rostro también se ve extraño, estoy segura de que tú no eres el “original”
Leo2: ¿Y si esta fingiendo?
Karla: ¡No lo creo! Qué problema… Entiendo, los errores de mi aprendiz son responsabilidad mía. ¡Encontrare al Leo original!
Leo3: ¡Yay! Esfuérzate, ¡Maestra!
Karla: Esto, tu eres Leo1, tu Leo2… ¡Estaros quietos!
Karla se empieza a desesperar intentando numerar a los diferentes Leo.
Leo4: ¿No sería mejor si usáramos una marca?
Karla: Es verdad, usaremos colores. Además… ¿Hay alguna diferencia entre el original y las copias?
Leo: Hm… Creo que los recuerdos.
Karla: ¿Los recuerdos?
Leo2: Cuando me multiplique, se crearon copias que son exactas a excepción de los recuerdos. Por eso, es probable que las copias tengan recuerdos incorrectos.
Karla: Ya veo. Entonces, aquellos que tengan recuerdos que no son verdaderos, son las copias.
Leo5: Por lo cual, debes hablar con nosotros.
Leo4: Yo creo que deberías buscar entre mis cosas, por ejemplo, sobre mi escritorio.
Karla: ¿No te molesta que toque tus cosas?
Leo: Para nada.
Karla: Ya veo.
Leo3: Maestra, yo soy el verdadero.
Leo2: No, yo lo soy. Es obvio, ¿Verdad?
Leo4: No, yo soy el aprendiz de la Maestra.
Leo: Maestra, sabes que yo soy el Leo original, ¿cierto?
Karla observa a todos aquellos Leos que se pelean diciendo ser el original.
Karla: (No tengo la más mínima idea... Escuchare atentamente lo que dicen)
Leo-raro: Por supuesto que soy yo, Maestra… Gyajiji…
Karla (gritando): ¡Callaros, estoy pensando!
Karla agarra 6 cintas de diferentes colores y se las ata a las muñecas de cada Leo. Dejando así a los Leo con un color asignado: Rojo, Amarillo, Verde, Azul, Lila, y al Leo-raro, rosa.
Antes de ir a inspeccionar la habitación de su aprendiz, Karla decide hablar con los Leo de uno en uno para intentar sacar más información.
Karla (Habla con el Leo-Rojo): (Intentare hacerle algunas preguntas) Leo, ¿Cuál es tu sueño para el futuro?
Leo-Rojo: Que dé frutos la planta que estoy cuidando.
Karla: Ah, eso sucederá dentro de poco… Pero, no me refería a eso. (Ahora que lo pienso, Leo siempre respondía cosas como esta. No sabría si este es una copia…)
Karla (Habla con el Leo-Amarillo): Leo… Ah (Se me acabo el pan, me pregunto qué hare para el desayuno de mañana…)
Leo-Amarillo: Maestra, si estas preocupada por o del pan, fui a comprar más esta mañana…
Karla (Sorprendida): Ya veo, gracias. Un momento, ¿cómo lo supiste?
Leo-Amarillo: Por tu expresión.
Karla: ¿¡Mi expresión..?! (Me pregunto si se refiere a que parecía hambrienta…)
Karla (Habla con el Leo-Verde): Ya guarde los utensilios.
Leo-Verde: Ah, gracias. Estaba pensando en si debía hacerlo.
Karla: Sí (Es una conversación normal. Es el Leo de siempre…)
Karla (Habla con el Leo-Azul): (Probare engañándolo) Leo, ¿Hiciste lo que te pedí?
Leo-Azul: ¿Eh? Si te refieres a las flores, las fui a encargar a una tienda de segunda mano. Me dijeron que las traen la semana que viene.
Karla (Animada): ¡Gracias! (…He metido la pata, me había olvidado de eso)
Karla (Habla con el Leo-Lila): Leo, quiero preguntarte algo.
Leo-Lila: ¿Qué cosa, Maestra?
Karla: …
Leo-Lila: …
Karla: … No se me ocurre nada.
Leo-Lila deja fluir una leve risilla.
Finamente Karla habla con el último Leo, el más diferente y que lleva la cinta rosa.
Karla: ¿Tú que eres? Sin importar por donde te mire, no te pareces a Leo.
Leo-Raro: Eso no es cierto. Tengo su estatura, su pelo, su cuerpo… Gyajiji.
Karla: Pero tu forma de hablar es sumamente extraña…
Leo-Raro: Prefiero decir que es “particular”. Gyajiji.
Karla (con desconfianza): Tu rostro también es “particular”

Leo-Raro: Que sincera eres, Maestra. Jijiji.