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Utopía

Utopía 


Soy una persona muy afortunada. Tengo un padre, una madre y un hermano mayor. Voy a clase y estudio mucho. Y vivo en un país con enormes muros que nos protegen del mundo exterior, lleno de personas salvajes. Nuestras vidas ya están organizadas desde que nacemos y nunca hay mal en este lugar. Pero un día quise empezar a preguntarme el porqué de las cosas que me rodeaban. Lo malo fue que no me gustaron sus respuestas:

<< ¿Por qué las mujeres tienen que cuidar la casa? Porque es el trabajo de una mujer y siempre ha sido así; ¿Por qué las niñas no hacen las mismas clases que yo? Porque no lo necesitan; ¿Por qué los sirvientes tienen otro color de piel? Porque eso los distingue de los demás; ¿Por qué esos enormes muros? Para no mezclarnos con los salvajes; ¿Por qué todos hemos de vestir igual? Porque solo los raros destacan. >>

Insatisfecho con las respuestas y queriendo ver algo más que este maravilloso mundo que decíamos vivir, atravesé el muro y al otro lado no encontré bestias salvajes ni nada parecido. Lo primero que me encontré fue una calle donde había niños y niñas jugando todos juntos. Ellos vestían ropas, para mí, extrañas y sus pieles eran diferentes, y aun así estaban todos juntos jugando y divirtiéndose. Uno de los chicos se acercó a mí y me invitó a jugar. Él sería el primer amigo que haría aquí fuera. Jugué con ellos hasta tarde.

Al día siguiente y al otro, volvía para seguir jugando y viendo aquel mundo. Era grande, sin límites, no había muros ni barreras. Todos eran muy simpáticos y amables entre todos. Nadie era superior por color o género, y eso me gusto porque pude estar en conversaciones y juegos con todos sin que nadie te mirara raro. Poco a poco fui prefiriendo el exterior. Llegó el momento en que ya no volví a entrar por aquellos muros. Y entonces empecé a vestir a mi gusto, a hacer cosas que yo quería y a luchar para intentar cambiar el interior. Un día le pregunte a mi amigo:

<< ¿Por qué han puesto un muro tan alto?

- Fue construido sobre incomprensión e ignorancia. Se sostiene porque hay gente que quiere sentirse superior a otros. >>


Por una vez pude decir que estaba de acuerdo con aquellas palabras y sugerí la idea de cambiar ese lugar que era tan pequeño en comparación al exterior, pero suficiente grande para los que había dentro. Mi amigo se rio pero yo no perdía la esperanza de abrirle los ojos a aquellas personas.