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Visita Inesperada

Visita Inesperada

Aquel extraño día, se levantó temprano y mientras desayunaba, tocaron a la puerta. Se levantó a mirar quien llamaba. Al abrir comprobó que era su padre que venía a visitarlo. El cual llevaba al menos dos años sin verlo, desde que dejó el pueblo donde vivían y vino a la ciudad a trabajar. Se dieron un fuerte abrazo y le invitó a pasar a su casa. Charlaron un buen rato de sus cosas y sus recuerdos. Él llamó a su oficina, para decir que tomaría el día libre y no iría a trabajar. Los dos salieron a comer y ha pasar todo el día juntos. Al final del día, se despidieron y él le prometió que, cuanto antes, le devolvería la visita. Al lo que su padre le contestó:

- Ojalá pudiera volver a venir a verte yo, y no tuvieras que venir a ver me tú.

El hijo se sorprendió por su contestación, pero no dijo nada. Había sido un día perfecto.
Por la noche, cuando llegó a casa, cogió el teléfono y llamo a su madre para comprobar si su padre había llegado bien. Su madre como si estuviera en estado de shock, dijo:

- Pero que me dices, si tu padre lleva un semana ingresado muy grave en el hospital. No quería contarte nada hasta estar segura del informe médico.


Al mismo momento de colgar el teléfono, la madre recibió una llamada, era el hospital, su marido acababa de morir.

Te voy a contar la historia de un sueño:

Te voy a contar la historia de un sueño:
“Lo último que recuerdo es un amanecer y luego un largo sueño.  Vagaba perdido por el arcén de una antigua carretera de pueblo. No sabía porque pero me dolía la cabeza y caminaba entre la densa niebla. Cuanto más caminaba más mal me sentía y no parecía que hubiese un pueblo cerca. Me senté sobre el guardarraíl, algo mareado y con un fuerte dolor de garganta. Me sentía sediento y confuso. Intente recordar quien era, como me llamaba, donde vivía… pero nada, el último recuerdo que tenía era un borroso rostro con el fondo de un amanecer nunca vivido. Me empezaba a desesperar.
Entonces apareció una chica de la nada, tendiendo su mano hacia mí, diciéndome que pondría fin a mi agonía. Yo sin dudarlo la acepte. Quería aferrarme a aquella quimera que la chica me ofrecía.
Ya no era humano, ella me lo demostró. Sedientos de sangre, los nuestros controlan a los humanos como si fuesen carne. Soporté ese infierno y las palabras ociosas de ellos, esperando que el cielo apareciera. Deseaba haber muerto aquel día, ya hace años.”
La agonía que sentía no disminuyo y ahora soy una sombra de lo que era. Mi cordura muere poco a poco debido a esta inmortalidad, no poder poner un fin a esta vida eterna. Para mí un siglo es efímero, desesperado busco un final que no llega.
Disfrutad del placer de descansar en paz tras dejar todo en este mundo en forma de recuerdos.

Os cuento este sueño, porque si dijera que es mi realidad nadie se lo creería.